viernes, 31 de diciembre de 2010

Sebastian's Voodoo



Un muñeco de vudú que encontrar el valor para salvar a sus amigos...
...de ser clavado a la muerte...



Director: Joaquin Baldwin

martes, 28 de diciembre de 2010

Ethnopoetics: Visuals

Shaker Visual Poetry (Gift Drawings & Gift Songs)

 








The United Society of Believers (La Sociedad Unida de Creyentes) en la Segunda venida de Cristo - llamados "líderes" - se originó en Inglaterra a mediados del siglo XVIII y luego en torno a la persona de Ann Lee (madre Ann, o sabiduría de la madre, o simplemente la madre), que se convirtió en "el la reencarnación de Cristo Espíritu ... Ann la Palabra ... Esposa del Cordero."  El grupo practica la vida comunal y la igualdad de los sexos, junto con una abstención supuestamente completa de las relaciones sexuales. Después de las persecuciones y encarcelamientos en Inglaterra, Ann traído a América en 1774, donde por muchos años que prosperó en las conversiones, alcanzando un tamaño máximo de 6000 antes de su desaparición en el siglo XX.


 Entre 1837 y 1850 ("conocido como la Era de manifestaciones") compuesto por los Shakers (o fueron los beneficiarios de) "cientos de dibujos visionarios... ...de verdad [espiritual] mensajes en forma gráfica", escribe Edward Deming Andrews (el don de ser Simple, 1940). "Los diseñadores de estos documentos simbólica sentían que su trabajo era controlado por agentes sobrenaturales ... - dones otorgados a algún individuo en el orden (por lo general, no el que hizo el dibujo." Lo mismo puede decirse de las "Gift Songs" y otras obras verbales , y la invención de formas, tanto en las canciones y dibujos es extraordinario, como es su semejanza con la práctica de los poetas y artistas posteriores.

Nota: "Sin duda, el dibujo plazo es un término equivocado, porque los Shakers no usarlo sí mismos cuando se referían a estas obras. En los pocos documentos de la coctelera en la que los dibujos de regalo se mencionan, por lo general son contemplados como hojas, rollos, señales, avisos, muestras de amor, regalos, premios, el corazón - a veces precedido por el adjetivo sagrado Esta definición se centra en la función de las obras como regalos de los espíritus celestiales, y no en la forma en que los regalos se materializaron.. De hecho, los dibujos de regalo a menudo incluyen títulos, leyendas, inscripciones, textos y ampliado, en Inglés, así como en scripts escritos en lenguas indescifrables, que los colocan en un continuo ininterrumpido con otras manifestaciones de la fe, como escrito inspirado, el movimiento de éxtasis 
Así: France Morin, en Drawings and Gift Songs, The Drawing Center, Nueva York y UCLA Hammer Museu
- un libro lleno de ejemplos generosa, de la que los aquí expuestos han sido extraídos).

 
Resource: Ubuweb

domingo, 26 de diciembre de 2010

Territorios del Arte Contemporáneo # 11

`Teoría Heliocéntrica ´


...Nicolás Copérnico...

En este programa, Jorge Juanes elabora una reflexión a partir de la Teoría Heliocéntrica de Nicolás Copérnico, la cual desplazó la idea de que la Tierra era el centro del Universo. Desde entonces, el pensamiento y la humanidad misma se toman entonces como el centro de las cosas (antropocentrismo) y la ciencia va a tener un papel protagónico en este proceso. El Arte Moderno surge como una expresión que pretende resaltar y redimir todo lo que quiere ser reducido y excluido. 

sábado, 25 de diciembre de 2010

El rey y el cortesano

..Elogio a la apatía..

7. El latino Séneca (ca. 4-65 d.c.) es uno de los filósofos que con más frecuencia recurrió a los ejemplos. Se dedicó intensamente a escudriñar los pliegues ocultos del alma humana y, para ello, recurrió sistemáticamente a la anécdota histórica como instrumento para prescribir los mejores comportamientos morales. Entre sus obras, los tres libros de la cólera son los que contienen mas ejemplos, sobre todo negativos, especialmente truculentos.

Para los filósofos de la Antigüedad combatir las pasiones era algo respetable. Platón las criticaba; los estoicos exaltaban la llamada «apatía», es decir, el hecho de ser inmune a ellas. E1 motivo de dicha hostilidad es obvio: las pasiones corrompen la psique comprometiendo el correcto uso de la razón.
En realidad, el primor filosofo que analizó las pasiones sin prejuicios. Aristóteles, intento mostrar que no son incompatibles con la razón. Decía en efecto que derivan de la parte irracional de nuestra alma, que obedece a la parte racional, como un hijo obedece al padre. Y a propósito de la pasión menos recomendable, la cólera, en la Ética a Nicómaco llegó a escribir que es digno de loa «el que se irrita por aquello que debe y con los que debe, e incluso también como debe y cuando y todo el tiempo que debe», ya que el hombre sensato, «tal como la razón se lo ordena, así también de esta manera y por tales cosas y por tanto tiempo se mantiene irritado» (1125b 15).

Séneca, considerado uno de los espíritus más nobles de la Antigüedad, mantenía una posición no muy alejada de la de Aristóteles cuando afirmaba que la cólera es típica de un solo animal, el hombre: «Las fieras carecen de ira y todos los seres, excepto el hombre; pues si bien es enemiga de la razón, empero en ninguna parte prende, a no ser donde hay lugar para la razón» (De la cólera, I 3, 4). Pero a diferencia de Aristóteles, y pese a condenar la cólera como un vicio nocivo para la humanidad, el filósofo latino no era excesivamente optimista sobre las posibilidades de mantenerla a raya. Tanto es así que describió al que sucumbe a ella como un loco de aspecto y comportamiento trastornados:

Seguir leyendo...
... así de los encolerizados son idénticos [que los de la locura] los síntomas: relampaguean, centellean sus ojos, intenso arrebato en todo su rostro al borbotarles de sus más recónditas entrañas la sangre, sus labios temblequean, los dientes se encajan, se horripilan y erizan los cabellos, una respiración forzada y jadeante, gemidos y gruñidos y un hablar entrecortado a base de palabras poco moduladas, y palmeadas en demasía las manos y el suelo golpeado con sus pies y agitado todo su cuerpo (ibid. I 1, 4).

Frente a semejante metamorfosis, que haría pensar en un licántropo, Séneca no sabía decir si consideraba la cólera mas repugnante o detestable, pero de una cosa estaba seguro: si no se la puede extirpar del ánimo, al menos hay que mantenerla a raya, porque «ninguna calamidad al genero humano le ha costado más» {¡bul, I 2, 1).

Se da la circunstancia de que Séneca tenía un hermano mayor, Aneo Novato, que había ido a verle para obtener una receta contra la colera. Séneca le preparó una cura mas bien larga: los tres libros De la colera, un excelente antidoto contra el estrés de la vida política y la irascibilidad. Tal vez se trate solo de una ficción literaria, tal vez Novato fuese mas flemático que su hermano, el caso es que el filósofo no escatimo esfuerzos para convencerle de que esta pasión no produce nada bueno.

En los libros De la colera Séneca se detiene en una larga serie de anécdotas ejemplares, a menudo condicionadas por el gusto del horror, porque el filosofo, no hay que olvidarlo, también fue autor muy apreciado de tragedias, en las que exhibía, no sin complacencia, toda clase de atrocidades. Su fortuna fue espectacular: el Renacimiento tardío, el teatro isabelino de Shakespeare y hasta el mundo romántico quedaron fascinados por los sombríos escenarios senequianos.

Pero volvamos a la terapia en De la cólera. Una técnica que el filosofo latino utiliza con frecuencia consiste en presentar un modelo negativo, o sea, inmoral, a fin de inducir al lector o al oyente a la aplicación del modelo contrario, virtuoso. Los protagonistas de los antimodelos de Séneca son de lo mas granado que pueda imaginarse, ya que a menudo se trata de soberanos bastante quisquillosos.

Cuenta Séneca que uno de ellos, el rey Cambises, solía empinar el codo. Un día uno de sus cortesanos, Praesepes, tuvo la infeliz idea de reprochárselo amablemente. ¡En mala hora se le ocurrió! la replica del soberano fue seca. «Demostrare ahora -dijo- que, tras beber, mis ojos y mis manos siguen en condiciones» Y se aprestó a una clamorosa demostración de sus palabras. Bebió una cantidad de vino doble de lo habitual, después de lo cual hizo llamar hizo llamar al hijo de Praesepes, al que ordeno detenerse en el umbral con la mano izquierda sobre la cabeza. Luego cogió el arco y con mano firme disparó una flecha que atravesó el corazón del joven, la diana declarada. Entonces, dirigiéndose al incauto cortesano, como en un alucinante circo, le preguntó si había sido suficientemente certero. El padre, impasible, respondió que un dios no habría podido serlo más.

Comentario de Séneca: «... más criminalmente aquel tiro fue ensalzado que lanzado». Pero añadió que Praesepes tal vez mostró más prudencia sofocando la cólera que manifestando la intemperancia del rey, ya que «si algo hubiera dicho en calidad de encolerizado, nada como padre podría haber hecho» (III, 14).

El filósofo glosa tristemente: los que frecuentan las casas de los reyes y beben y comen con ellos deben estar dispuestos a reírse de sus propias desgracias, de lo contrario sólo tienen una salida, ¡cualquier vena de su cuerpo! A los que no frecuentan amistades peligrosas, como probablemente el hermano Novato, sólo deseoso de una receta contra la cólera, Séneca aconseja un tratamiento no invasivo: «¿No quieres ser irascible? No seas curioso... Cierta interpretación le lleva a que aparenten ofensas» (ibid. ., III 11,1).
  

Capitulos anteriores: 

Los Cien Táleros De Kant: La Filosofía A Través de los filósofos

miércoles, 22 de diciembre de 2010

With Rain

` Takafumi Tsuchiya ´







Dirigida por: Takafumi Tsuchiya

domingo, 19 de diciembre de 2010

Crear hoy las escuelas de mañana

Continuando la publicación del domingo 5 de diciembre: Nativos digitales

...un referente internacional de la reforma educativa.. 

"Los niños de hoy son probablemente la generación más sofisticada que jamás haya existido."
- Richard Gerver.





Nunca había sido tan marcado el abismo entre dos generaciones. Mientras los niños de hoy hacen sus deberes con ayuda de Internet y crecen sumergidos en las redes sociales, los adultos y profesores siguen aplicando una educación anquilosada, basada en formas de vida de hace dos siglos, sometida a la presión de los resultados académicos y a las agendas políticas.


Richard Gerver, uno de los líderes educativos actuales más inspiradores cree en devolver la pasión por la enseñanza a los profesores y el placer del aprendizaje a los alumnos. Aunque esto no será posible hasta que los jóvenes expresen lo que esperan del mundo y la educación les ayude a encontrar su lugar en la sociedad.


Tras el experimento que la profesora, el niño que menos participó; el que vivía siempre en su burbuja, escribió un poema (fragmento):
"Soy un chico normal al que le gustan las tortugas.
Me pregunto cómo será el mundo en el 2020.
Oigo muchas lágrimas tristes.
Veo a personas que pierden a sus familias.
Yo quiero paz en el mundo.
Soy un chico normal al que le gustan las totugas."


Clint, 9 años.
Emitido: 19 Diciembre 2010

El perro de Crisipo

...cuando husmear es razonar...


6. El que fue aclamado como el segundo fundador del estoicismo, Crisipo de Soli (280-205 a. C), fue escritor fecundo y maestro de dialéctica. Desarrolló la lógica
de las proposiciones, estableciendo criterios de verdad que se adelantan a la lógica moderna. Como naturalista y atento observador del comportamiento animal, sostuvo que los perros también son capaces de razonar, pero sólo para sus adentros, como hombres mudos.

El estoicismo fue la más afortunada de las corrientes postaristotélicas. Las otras dos, el epicureismo y el escepticismo, no llegaron a tener la misma influencia. La tradición atribuye a la escuela estoica dos fundadores: uno, Zenón de Citio (332-264 a. c.), por razones cronológicas, y el otro, Crisipo, por la importancia de su doctrina. A Zenón se le debe la división de las disciplinas filosóficas en lógica, física y ética. Se hizo célebre su ejemplo del huevo: la lógica es como la cascara que envuelve el albumen, es decir, la física, que a su vez rodea la yema, la ética. Crisipo aceptó sin más esta división en tres partes, con la diferencia de que en lugar de preferir la ética, como hacían los demás estoicos, privilegió la lógica, también llamada dialéctica.

Según Diógenes Laercio, a Crisipo le gustaba hacer razonamientos entre surrealistas y sofísticos: «Hay una cabeza; tú no la tienes; por tanto hay una cabeza que no tienes; luego no tienes cabeza». O bien: «Lo que dices pasa por tu boca; pero tú dices "carro"; luego un carro pasa por tu boca». En realidad Crisipo, al que sin duda le gustaba sorprender con estos sofismas, contribuyó al desarrollo de la lógica descubriendo criterios de verdad para las proposiciones compuestas. Uno de ellos establece que, una vez sentado que de dos proposiciones o es verdadera la primera o es verdadera la segunda, en el caso de que sea verdad la primera, no será verdad la segunda. Por ejemplo: «O Sócrates ha salido o está en casa; pero ha salido, por tanto no está en casa». A simple vista no parece un gran descubrimiento, pero el mérito del lógico a menudo es precisamente éste: evidenciar las leyes implícitas de los razonamientos que el hombre corriente formula instintivamente. De esta forma ofrece una técnica segura para demostrar, en cualquier circunstancia, su corrección.

Los estoicos profesaban un verdadero culto a la razón y atribuían un carácter providencial a la naturaleza. Por eso no debe sorprendernos que Crisipo también dirigiese su atención a los animales, en los que creía encontrar la confirmación de una total racionalidad de la naturaleza. Cuenta Plutarco que, en su obra Sobre la naturaleza, Crisipo escribe que «las chinches útilmente nos despiertan y las ratas nos hacen ser cuidadosos en no dejar las cosas en cualquier sitio» (Las contradicciones de los estoicos, XXI). evidentemente entonces la higiene dejaba mucho que desear y desde luego no se hablaba de desratización. Y, siempre según Plutarco, en otra de sus obras, Sobre la justicia, Crisipo subraya la utilidad de los gallos, que nos despiertan por la mañana y eliminan a los escorpiones. Sin embargo, añade que hay que alimentarse de ellos «para que la cantidad de polluelos no sea más de la necesaria» (ibid., XXXII).

Seguir leyendo...
A Plutarco, que tenía una mentalidad más rígida, le gusta poner de manifiesto las incongruencias de Crisipo y observa que en Sobre la naturaleza, que exaltaba la providencialidad del mundo animal, el filósofo estoico se contradijo. De hecho escribió que:

justamente Hesíodo prohibe orinar en los ríos y en las fuentes, y que todavía más hay que abstenerse de orinar junto a un altar o la estatua de un dios, ya que no tiene nada que ver con la razón que perros y asnos y niños que aún no saben hablar lo hagan, al no tener ninguna atención ni capacidad de reflexión sobre dichas acciones (ibid., XXII).

Para remachar el clavo, Plutarco recuerda que el filósofo solía quejarse de la algarabía de palomas y perdices. Pero entonces, se pregunta, ¿perros y demás congéneres tienen o no que ver, según Crisipo, con la razón?

Es probable que aquí Plutarco, como antes Diógen Laercio, peque de exagerado frente al filósofo estoico. Basta leer un testimonio más creíble, Sexto Empírico (180-220), médico y filósofo griego, para ahuyentar cualquier duda sobre la filosofía animalista de Crisipo.

Y según Crisipo el perro participa incluso de la tan celebrada Dialéctica. Dice en efecto el antedicho varón que el perro hace uso del quinto indemostrable... cuando, al llegar a un cruce de tres sendas y haber rastreado dos por las que no pasó la fiera y no haber rastreado la tercera, se lanza acto seguido por ella;

pues implícitamente (dice el antiguo estoico) el perro reflexiona así: La fiera pasó o por ésta o por ésta o por ésta; pero ni por ésta ni por ésta; luego por ésta (Esbozos pirrónicos, 69).

El argumento indemostrable, citado aquí por Sexto Empírico, es uno de los cinco axiomas teorizados por Crisipo, más exactamente una variante del criterio de verdad ejemplificado más arriba: «O A o B o C no existe; pero no existe ni A ni B; por tanto existe C».

En el siglo XVII, un filósofo destinado a ejercer una gran influencia, Descartes, sostendrá que los animales no son más que máquinas, autorizando así implícitamente cualquier forma de maltrato. Seguirá una polémica entre detractores y defensores de los animales, como Montaigne. Este último, que era sensible a la fascinación del estoicismo y conocía la teoría de Crisipo, escribirá, en sus Ensayos, páginas memorables en defensa de los animales para demostrar que poseen inteligencia y sentimientos no tan alejados de los humanos. En la célebre «Apología de Raimundo Sabunde» recuerda que los habitantes de Tracia, cuando tenían que atravesar un río helado, mandaban a un zorro por delante, que al avanzar o al retroceder indicaba si el grosor del hielo era mayor o menor. Según Montaigne, un hombre no habría hecho un razonamiento mejor que el realizado por el zorro: «... lo que hace ruido se mueve; lo que se mueve no está helado; lo que no está helado está líquido y lo que está líquido no resiste el peso»

(Ensayos, libro II, XII).

Y si alguien objetase que con el zorro, animal notoriamente inteligente, Montaigne lo tenía fácil, oigámosle manifestar su maravilla ante unos perros adiestrados para acompañar a sus amos ciegos:

Siguiendo el foso de una ciudad, vi a uno que dejaba un camino llano y liso y tomaba otro peor, por alejar a su amo de dicho fosa.. ¿Y cómo sabía que tal camino que para el era bastante ancho no lo sena para un ciego? ¿Puede concebirse todo ello sin raciocinio ni lógica? (ibid.).


La actitud del hombre hacia los animales siempre ha sido ambigua, oscilante entre el amor y el desprecio. Para muchos los gatos son animales deliciosos (alguien dijo que Dios inventó al gato para que el hombre pudiese acariciar al tigre), y sin embargo otros les tienen miedo y no conciben intimar con ellos. En cuanto a los perros, es sabida su capacidad de encontrar a su dueño después de haber recorrido cientos de kilómetros. Y sin embargo algunas personas, tal vez menos inteligentes que ellos, los consideran estúpidos. Un filósofo italiano, Nicola Abbagnano, se ha quejado justamente de ello:

A veces se ve a personas que sostienen largas conversaciones con su perro, que las escucha inmóvil, mirándolas y meneando la cola. Hay quien sonríe ante estos discursos y quien cree que el perro no entiende nada y sólo está esperando un bocado apetitoso (La saggezza della vita, «Perché l'uomo riscopre gli animali»).

¿Entonces? ¿Su inteligencia se limita a su instinto o más allá, como sostenía Crisipo?



Capitulos anteriores: 
- Aquiles y la tortuga; estalla el infinito 

Los Cien Táleros De Kant: La Filosofía A Través de los filósofos

jueves, 16 de diciembre de 2010

Dornbracht

` Transforming Water 360 degree ´






Triptych, es la primera de dos  vídeo-instalaciones de Daniel Askill.

Las films muestran la relación entre el cuerpo, el agua y el espíritu.

domingo, 12 de diciembre de 2010

Territorios del Arte Contemporáneo # 10

` Rembrandt Van Rijn ´

...es el tiempo del arte...

 En esta ocasión, el Mtro. Juanes analiza la obra de Rembrandt Van Rijn. Este artista trataba al óleo como materia y en su quehacer artístico predominaba el uso del claroscuro. Recorra también los Territorios del Arte Rococó en la Europa del Siglo XVIII. Una época plagada de expresiones artísticas cargadas de frivolidad, de espectacularidad, de un erotismo ligero, de ornamentalidad, de una pintura de blanco sobre blanco; en pocas palabras: de una estética kistch.

sábado, 11 de diciembre de 2010

La cicatriz de Odiseo

...el escalofrio de lo inesperado...

5-  Aristóteles (384-322 a. c.) no fue sólo una mente fría y racional. Conocía a fondo las pasiones que agitan el alma humana y sabía que, una vez desencadenadas, deben apaciguarse encontrando una válvula de escape. Por eso exaltó la piedad y el terror como requisitos fundamentales para poder disfrutar de la poesía trágica, y formuló un célebre precepto para suscitarlos: lo que ocurre en el escenario debe ser inesperado.

Para los antiguos griegos la tragedia tenía la misma función que tiene para nosotros el cine. Les apasionaba de tal modo que los empresarios solían propinarles tres tragedias consecutivas, seguidas, para apaciguar los ánimos sobresaltados, de una obra parcialmente cómica, llamada drama satírico. La época de los grandes trágicos, Esquilo, Sófocles y Eurípides, entre los siglos IV y V a. c, fue un prodigio irrepetible de la cultura. Dos mil años después, el melodrama ha hecho revivir en la psique del espectador las mismas angustias y los mismos rmentos.

 A principios del siglo XX la ópera Tosca de Puccini obtuvo un éxito arrollador gracias a un apasionamiento del mismo estilo. Cuando Tosca apuñala mortalmente al barón Scarpia para salvar a su amante Mario, todo el público está con ella. Luego Mario, antes del fusilamiento, dedica a Tosca sus últimos pensamientos («¡Oh! Dulces besos, oh, lánguidas caricias... ¡se acabó el tiempo y muero desesperado!») y a los espectadores se les llenan los ojos de lágrimas. Pero de lo sublime a lo ridículo sólo hay un paso. Cuando Mario es fusilado y Tosca se arroja, con cierta torpeza, de Castel Sant'Angelo, alguien no puede evitar sonreír: «¡Ha saltado sobre el colchón!».

En la imitación de un acontecimiento trágico, por tanto, hay que evitar el peligro de caer en el ridículo. Y para evitarlo, Aristóteles estableció un principio fundamental: todo lo que ocurre en el escenario debe parecer verosímil. Para ello, lo que los ingleses llaman plot, la trama, debe ser coherente y creíble.
Sin embargo, además de ser verosímil, la trama debe tener un desarrollo inesperado. Poco ayudan las tramas simples, que se concluyen sin golpes de escena: son coherentes, pero no cautivan. En cambio las tramas en las que el nudo de la acción se desarrolla a través de acontecimientos traumáticos mantienen al público en vilo. El trauma más sobrecogedor es la llamada «peripecia», término que indica un acontecimiento imprevisto, utilizado por Aristóteles en el sentido de inversión del curso de los acontecimientos en la tragedia. Sobre el ánimo de los espectadores actúa como una tremenda sacudida emotiva. ¿De qué se trata? Es «el cambio de las acciones en sentido contrario» (Poética, 1452a 22).

Seguir leyendo...
No menos sobrecogedor es el llamado «reconocimiento»: dos o más personajes, que han entrado en relación sin reconocerse, de repente descubren recíprocamente su verdadera identidad. El reconocimiento «es un cambio de la ignorancia al conocimiento, que conduce a la amistad o al odio, de las personas destinadas a la dicha o al infortunio» (ibid., a 30-34).
¡Menudo problema para el dramaturgo tener que inventar esa clase de traumas! Y sin embargo, según Aristóteles, las tragedias, para ser tales, tienen que presentar los dos traumas, porque, como dice el refrán, las desgracias nunca vienen solas.

Las más eficaces son las que apabullan al espectador con una apretada secuencia de golpes de escena: un reconocimiento inesperado, que provoca inmediatamente una peripecia. «Sí, de verdad tú eres Odiseo, querido hijo. Al principio no te reconocí, hasta tocarte del todo, mi señor» (Odisea, XIX, 474-475). Son las palabras pronunciadas por la nodriza Euriclea cuando, al lavarle los pies, reconoce a Odiseo por una vieja cicatriz, a pesar de que él trate de ocultar su identidad. Sin duda es una de las escenas más emocionantes de la Odisea. Euriclea tiene un pie de Odiseo entre las palmas de las manos. De repente lo suelta y el pie cae ruidosamente en el agua de la tina. La tina resuena y se vuelca a efectos del golpe. Toda el agua se derrama por el suelo, mientras de los ojos atónitos de la nodriza manan copiosas lágrimas. Querría gritar su alegría por el presente y su dolor por el pasad pero la voz se quiebra en su garganta.

La emoción fulgurante que embarga a Euriclea toda vía resulta más dramática comparada con la frialdad viril de Odiseo, que prorrumpe en una orden imperiosa: «... ¡calla, que nadie más se entere en palacio!... no me olvidaré de ti, que fuiste mi nodriza, cuando a las demás mujeres esclavas del palacio dé muerte» (XIX, 486-490).


¿Qué diferencia respecto a la escena sucesiva del canto XXI en que el propio Odiseo, ajeno al escalofrío de lo inesperado, se hace reconocer por dos criados mostrándoles a la vieja cicatriz! La eshibición de esta señal, al ser voluntaria, comporta escaso dramatísmos: «"Pero, venga, voy a mostraros otra señal muy clara, a fin de quedar bien reconocido.." Tras hablar así aportó los harapos de la gran cicatriz» (XXI, 218-219).

Pero, ojo, también reconocimiento y peropecia deben ser verosímiles. Aristóteles justamente criticaba los traumas que no se apoyaban en una trama eficaz. Es el caso de la escena de Coéforos de Esquilo en la que Electra reconoce a su hermano Orestes a través de las huellas que ha dejado sobre el terreno: «Los talones y las maracas de los tendones, si los medimos, coinciden exactamente con mis huellas» (vv. 209-210) Evidentemente Electra no tenía unos pies delicados.. ¡sin dos palas descomunales! ¿O tal vez era Orestes el que tenía los pies pequeños?
¿Y cuando en cambio es la peripecia la que provoca el reconocimiento? El resultado puede ser de intenso dramatismo si se conduce con la pericia de la tragedia más celebrada de la Antigüedad, Edipo Rey.
El argumento de la tragedia es conocido. Yocasta y Edipo no saben que son madre e hijo, por lo que se casan ignorando que cometen incesto. Pero un oráculo ha profetizado a Edipo que matará a su padra y se casará con su madre. Resalta que anteriormente los dioses habían prohibído tener hijos a su padre Layo. Por eso, cuando nació Edipò, Layo se había desecho de él confiándolo a un pastor de Tebas. Pero éste, conmovido, en lugar de abandonarlo a su suerte, lo había dejado al cuidado de un tercero, A oscuras de todo ello, Edipo, ya adulto, mata a Layo una vulgar pelea en el camino y se casa con Yocasta. Así, sin saberlo, la profecía se cumple.

A mitad de la tragedia la historia se tiñe de amarillo. Tebas es devastada por una terrible pestilencia. ¿Cuál será la causa de la ira de los dioses? Edipo, que mientras tanto se ha convertido en rey de Tebas, consulta a todos los posibles informadores, entre ellos a un mensajero de Corinto, sin saber que es el hombre al que el pastor le confió de niño. Pero durante el coloquio el mensajero deja entrever la terrible verdad, que ha originado la ira de los dioses. Edipo comprende que ha matado a su padre y se ha casado con su madre, y del dolor se arranca los ojos, mientras Yocasta se ahorca.

Aquí lo inesperado coincide con la fuerza inexorable del destino, que, según los griegos, era capaz de trastocar ineluctablemente la voluntad de los hombres. Edipo habría deseado cualquier cosa menos matar a su propio padre y casarse con su madre; tanto es así que había intentado precaverse marchándose de su propia tierra. Pero contra el destino es inútil luchar. Esta realidad, ya terrible de por sí, todavía lo es más porque se sabe inesperadamente. Si en el episodio de Euriclea lo inesperado es causa de una dicha irrefrenable, en el drama de Edipo es el principio de una desesperación sin fin, ratificada por canto desolado del corifeo:


... éste es Edipo,
...
y el más poderoso hombre era,
del cual nadie hubo entre los ciudadanos
que sin envidia su destino no mirase.
¡A qué turbulencia de terrible azar ha llegado!
De tal forma que, siendo mortal,
hasta no ver el día postrero
a nadie hay que tener por dichoso,
antes que la meta de la vida traspase
sin haber sufrido dolor alguno

(w. 1527-1530).


El lector moderno puede no comprender del todo su desesperación. Es culpa de Freud: ha insistido tanto en decir que, en una fase determinada de la vida, es natural sentir deseos incestuosos hacia el progenitor del sexo opuesto, que hace parecer exagerado que Edipo llegue a arrancarse los ojos. Como es sabido, Freud habló del «complejo de Edipo», más o menos latente en todos los individuos. Hoy tal vez Edipo, en lugar de arrancarse los ojos, habría concertado una cita con el psicoanalista.



Capitulo anterior: 
- Aquiles y la tortuga; estalla el infinito 
- La antinomia del mentiroso - un virus de la lógica

Los Cien Táleros De Kant: La Filosofía A Través de los filósofos

jueves, 9 de diciembre de 2010

Giorno Poetry Systems

` The Dial-A-Poem Poets ´
"Better an old demon than a new god"



1- David Johansen - (Imaginatin' cocktail)
2- John Giorno - (Exiled in domestic life)
3- William S. Burroughs - (Dinosaurs)
4- Psychic TV - (Unclean)
5- Lydia Lunch - (What it is)
6- Meredith Monk - (Candy bullets and moon)
7- Jim Carroll - (A peculiar-looking girl)
8- Anne Waldman - (Uh-Oh Plutonium)
9- Richard Hell - (The Rev. hell gets confused)
10- Arto Lindsay - (Alisa)


Información de grabación: Lydia Lunch grabado por Bobby Bielecki en Los Angeles durante 1983

Nota:  "What It Is" es un diálogo 1:30 minutos. Line-up: Lydia Lunch (voz hablada) y Clint Ruin (también conocido como Jim G. Thirlwell) (voz hablada). La foto de la portada fue tomada en Nueva York en la fiesta de cumpleaños número 70 WSBurroughs '(05-febrero-1984)
Resource: Ubuweb

domingo, 5 de diciembre de 2010

Nativos digitales

`No me molestes, mamá, estoy aprendiendo´
"El profesor del siglo XXI ha de preparar a sus estudiantes para un futuro incierto."
- Marc Prensky.


Que la educación necesita una revolución nadie lo duda. Las innovaciones que vivirá el mundo educativo acabarán desmontando todo el sistema que hoy en día forma a los ciudadanos en las escuelas e institutos. En este proceso, la tecnología, las redes sociales o los videojuegos tendrán seguramente un papel importante, serán herramientas valiosas para transmitir nuevas habilidades a los jóvenes, las que verdaderamente necesitan para llegar a la vida laboral y desenvolverse socialmente en entornos cambiantes.

Eduard Punset entrevista en Redes a Marc Prensky, un experto en la educación del futuro, un hombre rompedor y creativo en la empresa de reformar las aulas y los sistemas educativos actuales.

Emitido: 5 Diciembre 2010

martes, 30 de noviembre de 2010

La antinomia del mentiroso

...un virus de la lógica...

4. La antinomia del mentiroso: un virus de la lógica
En la Antigüedad, junto a la lógica aristotélica de los silogismos y junto a la estoica, se desarrolló una lógica colateral aparentemente frivola pero destinada a influir en muchos filósofos. Sus cultores se divertían discurriendo paradojas, dilemas y antinomias que fascinaron a los lógicos medievales e incluso en el siglo XX estimularon a no pocos pensadores. Uno de estos acróbatas del pensamiento, Eubulides de Mileto (siglo IV a.c.), pasó a la historia por la llamada antinomia del mentiroso, una aporía que la tradición considera la madre de todas las paradojas.
 
Eubulides de Mileto era uno de los mejores alumnos de Euclides, el discípulo de Sócrates que fundó su propia escuela en Megara. Sus afiliados tenían una peculiaridad: consideraban cualquier discurso humano carente de objetividad y, por consiguiente, arbitrario. Conocían al dedillo las técnicas de discusión con las que Sócrates solía acosar a sus interlocutores, pero, a diferencia de él, las utilizaban en sentido escéptico, para lo cual no dudaban en recurrir a cualquier sutileza argumentativa. Hasta el extremo de que Platón los recordó en sus diálogos como los execrados «ensticos que no quiere decir heréticos, pero casi. La palabra significa en realidad «discutidores capciosos»: a los ojos del intransigente Platón, por tanto, sus doctrinas aparecían decididamente heréticas respecto a la tradición filosófica.

De entrada, las argumentaciones de estos filósofos parecen fruto de una dialéctica desvergonzada, capaz de afirmar y negar indiferentemente la misma cosa, lo que ofende al sentido común y a la lógica. De hecho, ¿qué hay mas absurdo para ambos que el contradecirse? La lógica, que se iba afirmando como ciencia en los textos de Aristóteles, se basa justamente en el llamado principio de no contradicción, el cual prohibe atribuir simultáneamente el carácter de verdadero y falso a una misma proposición. En la vida práctica podemos decir que queremos hacer algo y luego cambiar de opinión, siempre que no dejemos plantada a la novia el día de la boda. Pero cuando describimos la realidad, por ejemplo decimos (llueve), o bien hacemos razonamientos, nuestras constataciones y nuestros razonamientos deben resultar necesariamente verdaderos o falsos.
Seguir leyendo...
¿Eubulides y los megarenses sostenían entonces lo insostenible? En realidad, con su afición por la contradicción, expresada a través de célebres antinomias, sentaron las hases para una puntualizacion del criterio de verdad de las proposiciones al descubrir que la alternativa verdadero-falso no es válida para cualquier aserción. Es decir, cuando digo «he mentido», es posible verificar si he dicho algo verdadero o falso, Pero ¿cuando digo «estoy mintiendo»?
Se trata de la celebre "antinomia del mentiroso" uno de los éxitos de la escuela megarense. Antes de caer en su trampa, pongamos un ejemplo banal. Alguien afirma que en el pasado ha declarado en falso, a lo mejor durante un juicio en los tribunales. Pues bien, la valoración de su aserción no plantea dificultades. O dice la verdad y se ha arrepentido de haber declarado en falso, o está mintiendo ahora y antes había dicho la verdad. La antinomia de Eubulides echa por tierra la convicción de que el criterio de verdad de las aserciones sea siempre tan evidente. De hecho, si una persona afirma «lo que estoy diciendo en este momento es falso», lo que dice escapa a la alternativa entre verdadero y falso: es fácil comprobar que, si su aserción es verdadera, entonces es falsa y, si es falsa, entonces es verdadera.

Una antinomia es precisamente una contradicción insalvable entre dos proposiciones, ambas demostrables. En este caso, como las figuras que se pueden percibir de dos formas distintas (como perfil de dos rostros o como lados de un jarrón), cada una de las dos afirmaciones en cuestión puede ser valorada tanto positiva como negativamente: no hay forma de salir del círculo vicioso.
¿Tonterías? El hecho es que Eubulides construyó su fama con argumentos de este estilo, incluso más descarados que la antinomia del mentiroso. Otro, conocido como el del cornudo, dice así: «Lo que no has perdido lo sigues teniendo. Pero tú no has perdido los cuernos. Por tanto, tienes cuernos». Debía de costar lo suyo replicar sofismas como éstos, y no es difícil imaginarse a Eubulides como una mina vagante dispuesta a explotar en la cara del primer rival. Este terrorismo dialéctico llegó a suscitar el interés de los lógicos más ortodoxos, com Aristóteles y los estoicos, que no desdeñaban enfrentar se a sofismas análogos al menos en sus ejercicios académicos.

Pero los erísticos iban en serio, y mando se encontraban salones de entonces, las escuelas y las cortes de los reyes, se batian en duelos а golpe de sofisma, que eran casi como duelos a muerto. Escuchad esta anécdota: el que la cuenta es de nuevo Diógenos Laercio (II, 111-112).

Pero avergonzarse por no saber resolver dilemas y paradojas no debía de ser motivo de vergüenza. Cualquier experto en lógica estaba al corriente de la existencia de estos virus del razonamiento y, por consiguiente, no debía de escandalizarse más de la cuenta.


Lo contrario. Si el padre responde que no se lo devolverá el cocodrilo cae en un círculo vicioso: si no devuelve al niño confirma la afirmación del padre y, por tanto, debe devolvérselo. Sin embargo, no puede hacerlo porque este acto convertiría en falsa la respuesta del padre e implicaría por tanto que no se lo debe devolver. Por lo que el cocodrilo se encuentra imposibilitado, tanto en un caso como en otro, de mantener la apuesta.
Pero fue en el Medievo, una época especialmente sensible a la lógica, cuando se asistió a un verdadero triunfo de las paradojas, llamadas insolubilia, «insolubles». Los lógicos medievales se dedicaron a elaborar una serie de variantes del mentiroso. Ésta es una: Sócrates afirma «lo que dice Platón es falso», y Platón afirma «lo que dice Sócrates es verdad». Entonces lo que dice Sócrates ¿es verdadero o falso? a haa..!!
Estos admiradores medievales de Eubulides lo emulaban inventando las paradojas más desconcertantes sin un objetivo preciso. Sin embargo, no lo hacían sólo como juego, sino también con la secreta esperanza de encontrar un antídoto contra estos virus de la lógica. Sólo llegaron a intuir su existencia, pero para una solución definitiva del problema habrá que esperar que bajen a la arena algunos de los lógicos más aguerridos del siglo como Bertrand Russell.

Su solución será la de poner balizas al lenguaje. Si queremos salvarnos de las arenas movedizas, hay que evitar caer en ellas. Con las paradojas hay que tener la misma precaución: nunca hay que formular aserciones que se refieran a sí mismas (en la jerga técnica «autorreferenciales»), porque, de lo contrario -ha advertido Russell el circulo vicioso es inevitable, como en el caso del mentiroso. Puedo decir «estoy leyendo», si esta proposición se rotine a una situación externa a ella, que la confirmará (si tengo un libro en la mano) o la desmentiráa (si no tengo nada delante de los ojos). Por tanto es natural que esta proposición resulte verdadera o talsa. I n cambio, no puede decir «estoy mintiendo», a menos que no esté implícito un tema respecto al que miento. Pero entonces lo mejor seria especificarlo. Si en cambio el objeto de la mentira ni siquiera esta implícito, la proposición no tiene otro referente que ella misma, con el resultado de activar el círculo vicioso»
Existe pues un simple antídoto contra las proposiciones autorreferenciales: basta no formularlas o corregir a quienes las utilizan para causar sensación. ¿Que alguien quiere impresionarnos, a la manera de Eubulides, informándonos de que «está mintiendo»? No hay que ponerse nervioso. Basta con contestarle: «¿de que mentira estás hablando?».

Capitulo anterior: Aquiles y la tortuga; estalla el infinito

Los Cien Táleros De Kant: La Filosofía A Través de los filósofos

sábado, 27 de noviembre de 2010

Reincarnation

Reincarnation / Iatrogenesis

"Reincarnation" es una película de ramificación nació durante la creación de efectos visuales
por The Rambert Dance Company y flat-e's "iatrogenia" actuación en el Queen Elizabeth Hall, South Bank, Londres, Reino Unido.

Mientras trabajaba en las imágenes Rambert, inspirado por el movimiento de los bailarines, escribí software a medida para seguir su movimiento y generar estas imágenes, capas abstracta que contiene pistas sutiles de las formas humanas y el movimiento.
Esta película (y la música) no es representativa de las imágenes (y música) de flat-e' y Rambert "iatrogenia".  
Esta es una película independiente nacido de trabajar en ese proyecto.




Cuando el clip se inicia, probablemente no va a reconocer una figura humana en un primer momento, pero sus ojos y la mente se busca, en busca de conexiones mentales entre las formas abstractas y patrones reconocibles, como buscar formas en las nubes. Se le cuestiona lo que ves, ¿verdad? es que la sesión? es en cuclillas? está de rodillas? Entonces, de repente, va a ser muy claro. A continuación, voy a tratar de mantenerlo en el enfoque, tras lo que se mueve alrededor, el seguimiento de cada miembro, utilizando el movimiento para construir una imagen de las piezas que usted no puede ver. Se va a desaparecer dentro y fuera de la claridad. A veces usted se aferra a la punta del que es parte pivotar alrededor, tratando de identificar si hay piezas reconocibles otros. Es posible que aparezca otro brazo o pierna y agarrar a ella, luchando para no perder. Entonces va a ser muy claro de nuevo, y luego de repente desaparecer, literalmente, en una nube de humo, y sus ojos se empieza a buscar otra vez.



Dirigid , visuals y de programación: Memo Akten
Coreografía:
Alexander Whitley
Bailarines: Robin Gladwin y Miguel Altunaga

Resource: msavisuals

domingo, 21 de noviembre de 2010

Territorios del Arte Contemporáneo # 9

` Vermeer ~ Velázquez ´ 


En esta ocasión, Jorge Juanes analiza la obra de dos destacados e importantes artistas: Johannes Vermeer y Diego de Silva Velázquez. Ambos usaron la luz como un elemento esencial, como algo que acaricia lo que toca. Vermeer se concentraba en la recreación de la cotidianidad, de la vida íntima. Mientras tanto, Velázquez le brinda protagonismo a la retina, a la perspectiva aérea, a la física del mundo. “La pintura es mirada, es visión”.


sábado, 20 de noviembre de 2010

Propuestas desde la cultura..

...para la lucha contra la violencia de género

Plataforma de Mujeres Artistas y Federación de Sociedades Musicales de la Comunidad Valenciana han puesto en marcha una campaña de sensibilización social sobre la Violencia de Género. Una de las propuestas es este audiovisual que se va a entregar a todas las Bandas de Música y entidades musicales para su difusión en el marco del 25 de noviembre Día Internacional de La lucha contra la Violencia de Género, coincidiendo con los conciertos de Santa Cecilia.



Se trata de defender la igualdad y denunciar a través de la música y de la palabra esta violencia que cada año se cobra la vida de decenas de mujeres en nuestro país.
"Qué nadie desafine", "Qué suene la música de la vida", es el hilo conductor de estas imágenes, cortesía de EMI, y de la música, del grupo valenciano 'Capella de Ministrers' que conforman este trabajo conjunto de la FSMCV y la Plataforma de Mujeres contra la Violencia de Género.

viernes, 19 de noviembre de 2010

Les Cyclopes

` Panorama de la percussion ´





1- Etincelle
2- Berceuse du Soleil
3- Mythes et Masques
4- Ventre er Seigneur
5- Noces de l´eau et du feu
6- Grande chasse





 

1- struction 
2- Cristaux
3- Ordeur d´ombre
4- Rythmétis
5- Black U.S.
6- Lumières de la nuit
7- Cosmophonie
 

Francia 1967

jueves, 18 de noviembre de 2010

Load: 3.. 2..1..



sábado, 13 de noviembre de 2010

Avatar

`short version´

...vídeo performance-baile... 









...transmite la formación del cuerpo humano en el avatar...











...en la pantalla del ordenador...






Imágenes: Candas Sisman
Diseño de sonido: Mert Kizilay
Coreografía: Yigit Daldikler
Concepto: Neylan Ogutveren
Performance: Yigit Daldikler
 (2009)

viernes, 12 de noviembre de 2010

El anillo de Giges

Las tentaciones de la invisibilidad

En la filosofía de Platón (427-347 a. c.) nada es más importante que el Bien. Y la justicia ¿es un bien en sí mismo o es sólo el resultado de convenciones? Para Platón era un valor absoluto, pero no faltaban quienes la reducían a la formalidad de las leyes. Para dirimir la controversia, Platón recurrió al mito del anillo de Giges, un ejemplo tan afortunado que fue retomado no sólo por la ciencia ficción, sino también por el thriller cinematográfico.
 
En los años treinta el cine asombró al público con los efectos especiales del Hombre invisible, la historia de un científico que descubre la fórmula química de la invisibilidad. El hombre no resiste a la tentación de experimentarla en su propia persona, con el resultado de que el nuevo estatus conseguido y la virtual impunidad derivados de ello desencadenan su inconsciente sed de poder. Después de una serie de crímenes, el hombre invisible termina delatándose dejando algunas huellas en un manto de nieve fresca.
 
El filme se inspiraba en la novela homónima de Herbert George Wells, el escritor inglés que con sus libros futuristas había difundido una moral profética sobre los progresos del conocimiento científico: cuidado -parece querernos decir-, si aspiráis a nuevas conquistas científicas, procurad compartirlas con los demás y no queráis aprovecharos de ellas; de lo contrario terminaréis pagando las consecuencias.
El tema de la invisibilidad, sin embargo, no fue abordado exclusivamente en este capítulo romántico-futurista de la época moderna, sino incluso por Platón, que lo trató en el libro II de la República. En sus diálogos se alternan narraciones, debates filosóficos y mitos, algunos de los cuales le sirven para examinar cuestiones controvertidas. Es el caso del mito de Giges, el pastor que llega a ser rey gracias a un anillo mágico que le hace invisible.
 
Giges es un pastor al servicio del rey de Lidia. Un día, mientras apacienta su rebaño, se levanta una gran tormenta que abre una sima en el terreno. Espoleado por la curiosidad, Giges desciende la sima y descubre, para su gran asombro, un caballo de bronce vacío en el que se puede entrar a través de pequeñas puertas. Asomándose por una de ellas, distingue en su interior el cadáver de un gigante que lleva un anillo de oro en una mano. Se apodera de él y se marcha, sin imaginarse que aquel anillo cambiará su vida.
Durante una de las reuniones que cada mes celebran los pastores para informar al rey de las condiciones de los rebaños, Giges, sin darse cuenta, gira el anillo hacia la palma de la mano. En aquel instante, para su gran sorpresa, se hace invisible a los presentes. Devolviendo el anillo a su posición anterior, vuelve a ser visible. Repite aquellos movimientos hasta que no tiene ninguna duda: girando el anillo hacia el interior se vuelve invisible, girandólo hacia el exterior vuelve a ser visible. Excitado por este descubrimiento, ejecuta un plan criminal. Primero se hace acreditar como mensajero del rey para entrar en su casa, luego seduce a su esposa (no sabemos si de forma visible o invisible) y por último mata al soberano y ocupa su puesto.
¿laucón, interlocutor de aquel Sócrates que está siempre en primer plano en los diálogos platónicos, aprovecha este mito como ejemplo para una tesis provocadora: practicando la injusticia se vive mejor que acatando la justicia. ¿La prueba? Imaginemos -dice- que existan dos anillos como el hallado por Giges. Démosle uno a una persona honesta y el otro a un malhechor.
 
... es opinión común que no habría persona de convicciones tan firmes como para perseverar en la justicia y abstenerse en absoluto de tocar lo de los demás, cuando nada le impedía dirigirse al mercado y tomar de allí sin miedo alguno cuanto quisiera, entrar en las casas ajenas y fornicar con quien se le antojara, matar o libertar personas a su arbitrio, obrar, en fin, como un dios rodeado de mortales (360).

Seguir leyendo...
Todo hombre, es la tesis de Glaucón, es comparable a Giges. Nadie en su corazón ama la justicia, ni siquiera la persona considerada honesta. Si nos abstenemos de cometer actos injustos, no lo hacemos por amor a la justicia, sino por miedo a ser descubiertos y castigados por la ley. «Nadie es justo de grado -dice Glaucón-, sino por fuerza.» Por otra parte -insiste-, cualquier persona por naturaleza tiende a cometer injusticia más que a sufrirla. Y eso ocurre porque la justicia, tan magnificada, no es un bien absoluto sino un pacto convencional, que obliga a respetar la igualdad, contrariamente al instinto natural de los hombres de avasallarse mutuamente. Pero una cosa es segura: apenas se presenta la ocasión de violar la ley impunemente, nos apartamos de ella por deseo de lucro o de cualquier acción deshonesta.


Esta reprimenda de Glaucón sobre la presunta superioridad de la injusticia delataba la influencia de los llamados sofistas, intelectuales que transmitían su saber previa remuneración. De ellos procedía tanto la idea de que la justicia no era más que «la utilidad del más fuerte», sostenida por Trasímaco el calcedonio, interlocutor de la República, como la invitación a respetar las leyes sólo en presencia de testigos, pero a actuar sin inhibiciones cuando no se es observado por ojos indiscretos. De esta forma la circunspección pasaba a ser una virtud, como entre los espartanos, los cuales, según el testimonio del biógrafo Plutarco (siglo I d. c.), castigaban a los ladrones cogidos in fraganti no por el hurto, ¡sino por la torpeza de dejarse sorprender!


¿Tiene razón Glaucón al pensar de esta forma? Llega incluso a sostener que el que utiliza todos los medios para cometer injusticia a menudo resulta favorecido por la fortuna, mientras que quien se comporta honestamente a menudo es víctima del infortunio. Es un dilema destinado a perdurar a través de los siglos y vuelve a aparecer, no por casualidad, en las leyendas nórdicas que dan origen a la saga medieval de los Nibelungos.
Su héroe, Sigfrido, quiere conquistar a la princesa burgundia Krimilda, de la que ha oído hablar. Pero para pedir su mano, primero tiene que conquistar a Brunilda, la cruel reina de Islandia, dotada de una fuerza terrible. De ella está enamorado el rey de los burgundios, Gunter, hermano de Krimilda, que promete la hermana a Sigfrido si éste le ayuda a conquistar a la tremenda Brunilda. Sigfrido es capaz de dominarla, pero ¿cómo podra conseguirlo haciéndose pasar por Gunter? Aquí vuelve a aparecer el truco de la invisibilidad, como en el anillo de Giges. Sigfrido posee una capucha mágica, que tiene el poder de hacer invisible a quien se la pone: «Yo iré esta noche a tu aposento en secreto, envuelto en mi capa mágica, de manera que nadie pueda darse cuenta de mis artes».


El rey Gunter, no sin algún reparo, da su consentimiento:
«Con tal de que no te propases -habló aquí el rey- con mi querida esposa, estoy de acuerdo en lo demás»... «Yo te doy mi palabra -replicó Sigfrido- de que no he de abusar de ella. Tu hermosa hermana está por encima de todas las mujeres que he visto en mi vida» (X, 653, 655,656).
En la alcoba estalla una lucha furibunda entre Brunilda y Sigfrido, hasta que este último logra imponerse y la reina, derrotada, decide entregarse al vencedor. Pero Sigfrido, que durante la lucha no ha proferido palabra para no delatarse, mantiene su promesa y en el momento culminante, noblemente, se aparta y deja el puesto a Gunter.

gue un largo razonamiento de Sócrates, el campeón de virtudes, que expresa el pensamiento de Platón al respecto. No se limita a la tesis, evidente, de que es mejor la vida del hombre que actúa con justicia independientemente de las constricciones de las leyes, sino que ilustra una concepción armónica de ella. Como es necesario un acuerdo entre las tres partes del alma (la razón, la emotividad y el deseo de los sentidos), también la justicia social implica que cada clase respete sus competencias sin entrar en el ámbito de las de las otras clases. ¿Podemos pues dar por zanjada esta disputa sobre el valor de la justicia?
Ésta está hoy tan lejos de darse por terminada que los más celebrados filósofos de la política no hacen otra cosa, en sus libros, que preguntarse sobre el significado de la justicia y sobre cuál pueda ser su correcta definición. Desde luego, la solución platónica, que basa la justicia en el mérito, no ha dejado de suscitar algunas perplejidades. Como en el caso de Bertrand Russell, cuyas antenas de lógico percibieron que algo, en ella, no funciona:


Platón llega a la interesante conclusión de que la justicia consiste en dar a cada hombre lo que se le debe, es decir, lo que es justo que se le dé... pero si otro con menos prestigio hubiese afirmado eso mismo, alguien habría señalado que la definición es un círculo vicioso (Pensieri, voz «Giusticia»).
Un círculo vicioso que, sin embargo, no se puede evitar, reconoce Russell. En efecto, no sirve relacionar el mérito de una persona con el papel que desempeña en la sociedad.
Comparemos a un panadero con una cantante de ópera. Se podría vivir sin la labor desarrollada por la cantante, pero no sin Chapeau! Pero la historia no tiene un final feliz. Pasados algunos años, Brunilda y Krimilda tienen una escaramuza, en el curso de la cual Krimilda revela a Brunilda que fue Sigfrido quien la sedujo aquella famosa noche. En vano Sigfrido lo niega. Nadie le cree y Brunilda, enfurecida, le hace matar por uno de sus vasallos.
¿Tenía razón Glaucón cuando, a propósito de aquella otra invisibilidad, sostenía que la nobleza de ánimo no recompensa?


Si respondemos afirmativamente, entonces no hay opción moral, no existe una forma de vivir recta y una malvada, y tampoco existe una distinción objetiva entre bien y mal. Pero a la apología de la injusticia de Glaucón le sigue un largo razonamiento de Sócrates, el campeón de virtudes, que expresa el pensamiento de Platón al respecto. No se limita a la tesis, evidente, de que es mejor la vida del hombre que actúa con justicia independientemente de las constricciones de las leyes, sino que ilustra una concepción armónica de ella. Como es necesario un acuerdo entre las tres partes del alma (la razón, la emotividad y el deseo de los sentidos), también la justicia social implica que cada clase respete sus competencias sin entrar en el ámbito de las de las otras clases. ¿Podemos pues dar por zanjada esta disputa sobre el valor de la justicia?
Ésta está hoy tan lejos de darse por terminada que los más celebrados filósofos de la política no hacen otra cosa, en sus libros, que preguntarse sobre el significado de la justicia y sobre cuál pueda ser su correcta definición. Desde luego, la solución platónica, que basa la justicia en el mérito, no ha dejado de suscitar algunas perplejidades. Como en el caso de Bertrand Russell, cuyas antenas de lógico percibieron que algo, en ella, no funciona:


Platón llega a la interesante conclusión de que la justicia consiste en dar a cada hombre lo que se le debe, es decir, lo que es justo que se le dé... pero si otro con menos prestigio hubiese afirmado eso mismo, alguien habría señalado que la definición es un círculo vicioso (Pensieri, voz «Giusticia»).
Un círculo vicioso que, sin embargo, no se puede evitar, reconoce Russell. En efecto, no sirve relacionar el mérito de una persona con el papel que desempeña en la sociedad.
Comparemos a un panadero con una cantante de ópera. Se podría vivir sin la labor desarrollada por la cantante, pero no sin la actividad del panadero. Basándonos en este ejemplo, podríamos decir que el panadero desempeña una tarea más importante para la comunidad; pero ningún amante de la música estaría de acuerdo (ibid.).


¿Entonces hay que concluir que las injusticias, sean de hecho o de derecho, son congénitas a las relaciones sociales? Platón lo negaba porque era optimista. Pero hoy su optimismo podría ser refutado. Por lo menos por algún teórico anticonformista, como el célebre crítico del socialismo Friedrich von Hayek:
Es un verdadero dilema decidir hasta qué punto hay que alentar en los jóvenes la idea de que si realmente se esfuerzan lo conseguirán, o si más bien no hay que enfatizar el hecho de que inevitablemente algunos poco meritorios tendrán éxito mientras que otros meritorios fracasarán (El espejismo de la justicia social).



Los Cien Táleros De Kant: La Filosofía A Través de los filósofos