martes, 19 de marzo de 2013

Walter Ruttmann

Weekend (1930) 


Weekend es una obra pionera de los primeros días de la radio, encargado en 1928 por Radio Hour Berlín. En un collage de palabras, fragmentos de música y sonidos, el cineasta y artista multimedia Walter Ruttmann presentó el 13 de junio 1930 un pedazo de radio radicalmente innovador: una imagen acústica de un fin de semana paisaje urbano de Berlín.



Antes de Weekend, Ruttmann había producido el documental experimental Berlín, sinfonía de una gran ciudad (1927), así como una serie de animaciones cortas, resumen experimentales. Después de su experiencia con sus películas, Ruttmann deliberadamente buscado posibilidades para producir un sonido de película para la radio. "Todo lo audible en el mundo se convierte en material", escribió en un manifiesto en 1929, prefigurando Schaeffer, Varese, Cage y los otros gigantes de la música avant-garde.

Tonos y sonidos debería existir en su propio derecho. Para Weekend que se registraron como elementos arbitrarios e intencionales en la banda sonora de una película con sonido óptico denominado Tri-Ergon proceso. Por primera vez una producción de radio artístico fue creado cuyo material podría ser montado y diseñado de acuerdo con los principios rítmicos, musicales.


El original del fin de semana fue considerado durante mucho tiempo perdido. Una copia fue descubierta sólo en Nueva York en 1978.




 Lichtspiel Opus I (1921)

lunes, 18 de marzo de 2013

¿De qué sirve el profesor?

Por Umberto Eco
¿En el alud de artículos sobre el matonismo en la escuela he leído un episodio que, dentro de la esfera de la violencia, no definiría precisamente al máximo de la impertinencia... pero que se trata, sin embargo, de una impertinencia significativa. Relataba que un estudiante, para provocar a un profesor, le había dicho: "Disculpe, pero en la época de Internet, usted, ¿para qué sirve?"

El estudiante decía una verdad a medias, que, entre otros, los mismos profesores dicen desde hace por lo menos veinte años, y es que antes la escuela debía transmitir por cierto formación pero sobre todo nociones, desde las tablas en la primaria, cuál era la capital de Madagascar en la escuela media hasta los hechos de la guerra de los treinta años en la secundaria. Con la aparición, no digo de Internet, sino de la televisión e incluso de la radio, y hasta con la del cine, gran parte de estas nociones empezaron a ser absorbidas por los niños en la esfera de la vida extraescolar.

De pequeño, mi padre no sabía que Hiroshima quedaba en Japón, que existía Guadalcanal, tenía una idea imprecisa de Dresde y sólo sabía de la India lo que había leído en Salgari. Yo, que soy de la época de la guerra, aprendí esas cosas de la radio y las noticias cotidianas, mientras que mis hijos han visto en la televisión los fiordos noruegos, el desierto de Gobi, cómo las abejas polinizan las flores, cómo era un Tyrannosaurus rex y finalmente un niño de hoy lo sabe todo sobre el ozono, sobre los koalas, sobre Irak y sobre Afganistán. Tal vez, un niño de hoy no sepa qué son exactamente las células madre, pero las ha escuchado nombrar, mientras que en mi época de eso no hablaba siquiera la profesora de ciencias naturales. Entonces, ¿de qué sirven hoy los profesores?

He dicho que el estudiante dijo una verdad a medias, porque ante todo un docente, además de informar, debe formar. Lo que hace que una clase sea una buena clase no es que se transmitan datos y datos, sino que se establezca un diálogo constante, una confrontación de opiniones, una discusión sobre lo que se aprende en la escuela y lo que viene de afuera. Es cierto que lo que ocurre en Irak lo dice la televisión, pero por qué algo ocurre siempre ahí, desde la época de la civilización mesopotámica, y no en Groenlandia, es algo que sólo lo puede decir la escuela. Y si alguien objetase que a veces también hay personas autorizadas en Porta a Porta (programa televisivo italiano de análisis de temas de actualidad), es la escuela quien debe discutir Porta a Porta. Los medios de difusión masivos informan sobre muchas cosas y también transmiten valores, pero la escuela debe saber discutir la manera en la que los transmiten, y evaluar el tono y la fuerza de argumentación de lo que aparecen en diarios, revistas y televisión. Y además, hace falta verificar la información que transmiten los medios: por ejemplo, ¿quién sino un docente puede corregir la pronunciación errónea del inglés que cada uno cree haber aprendido de la televisión?

Pero el estudiante no le estaba diciendo al profesor que ya no lo necesitaba porque ahora existían la radio y la televisión para decirle dónde está Tombuctú o lo que se discute sobre la fusión fría, es decir, no le estaba diciendo que su rol era cuestionado por discursos aislados, que circulan de manera casual y desordenado cada día en diversos medios –que sepamos mucho sobre Irak y poco sobre Siria depende de la buena o mala voluntad de Bush. El estudiante estaba diciéndole que hoy existe Internet, la Gran Madre de todas las enciclopedias, donde se puede encontrar Siria, la fusión fría, la guerra de los treinta años y la discusión infinita sobre el más alto de los números impares. Le estaba diciendo que la información que Internet pone a su disposición es inmensamente más amplia e incluso más profunda que aquella de la que dispone el profesor. Y omitía un punto importante: que Internet le dice "casi todo", salvo cómo buscar, filtrar, seleccionar, aceptar o rechazar toda esa información.

Almacenar nueva información, cuando se tiene buena memoria, es algo de lo que todo el mundo es capaz. Pero decidir qué es lo que vale la pena recordar y qué no es un arte sutil. Esa es la diferencia entre los que han cursado estudios regularmente (aunque sea mal) y los autodidactas (aunque sean geniales).

El problema dramático es que por cierto a veces ni siquiera el profesor sabe enseñar el arte de la selección, al menos no en cada capítulo del saber. Pero por lo menos sabe que debería saberlo, y si no sabe dar instrucciones precisas sobre cómo seleccionar, por lo menos puede ofrecerse como ejemplo, mostrando a alguien que se esfuerza por comparar y juzgar cada vez todo aquello que Internet pone a su disposición. Y también puede poner cotidianamente en escena el intento de reorganizar sistemáticamente lo que Internet le transmite en orden alfabético, diciendo que existen Tamerlán y monocotiledóneas pero no la relación sistemática entre estas dos nociones.

El sentido de esa relación sólo puede ofrecerlo la escuela, y si no sabe cómo tendrá que equiparse para hacerlo. Si no es así, las tres I de Internet, Inglés e Instrucción seguirán siendo solamente la primera parte de un rebuzno de asno que no asciende al cielo.


Traducción: Mirta Rosenberg
 La Nacion/L’Espresso (Distributed by The New York Times Syndicate)

sábado, 16 de marzo de 2013

Anton Doll (Parte: 2)

Romanticismo


(1826-1887) Anton Doll nació el 3 de marzo de 1826 en Munich. Su padre era profesor en Munich. Su notable talento para el dibujo era evidente incluso en sus días escolares, y se sintió alentado por su maestro, el pintor y litógrafo Franz Dahmens.



Después de pasar su bachillerato en 1846, Doll estudió derecho en la Universidad de Munich, pero dejó sus estudios en 1849 para dedicarse totalmente a la pintura. Sólo tres años más tarde, se convirtió en miembro de la Kunstverein de Munich, que se apresuró a exponer sus obras. Doll, cuyas obras fueron influenciados por K.A. Lebschée, Heinrich Bürkel, Adolf Stademann y Michael Neher, creó inicialmente vedutes y acuarelas que representan el Viejo Munich.


En los tiempos siguientes las representaciones arquitectónicas históricas con pequeñas decoraciones fueron sus dominios. Muchas de estas ciudades fueron vedutes documentales de valor debido a su descripción exacta. Entre ellos, hay muchos vedutes de género que llevaban una lírica de ánimo y en el que Doll fue un modelo para los pintores alemanes entre el siglo XVII y XIX. El cuando de los viajes de Anton Doll sólo pueden determinarse por las fecha de sus obras. Durante los viajes a los alrededores de Múnich, Suiza y la Alta Italia creó, en los años siguientes, un gran número de acuarelas, dibujos y litografías que muestran los pueblos y paisajes del país. Entre sus motivos favoritos encontramos los paisajes de invierno, ricamente decorados. Las técnicas y las pinturas de Anton Doll cambiaron durante su desarrollo artístico. En sus primeros trabajos la técnica de pintura es como el Biedermeier-rígido y limpio, pero se volvió mucho más fácil, más flexibles y más pictórico en los años siguientes. Anton Doll murió a la edad de 61, como un conocido agente de la Escuela de Munich en 1887. Las obras que dejó atrás fueron exhibidas en la Kunstverein de Munich ese mismo año. Las obras de Anton Doll son de la propiedad de la Neue Pinakothek de Munich y la Graphische Sammlung de la Staatsgalerie de Stuttgart

Recurso: Allpainting