sábado, 29 de diciembre de 2007

Fase II - (Nº2)

Fase II - (Nº 2/5)
Técnica: Mixta
Medidas: 35,5 X 48 ctm
Año: 2007

En la década de los años sesenta el artista americano de origen ruso Mark Rothko (1903-1970) pintó una serie de obras, conocidas como “Black Paintings”, que nos sitúan ante una superficie dividida en dos espacios; dos colores que tienden a fundirse en una unidad cromática. En un acrílico “Sin título” de 1970, probablemente una de sus últimas creaciones antes del suicidio ese mismo año en el mes de febrero, una débil franja en blanco cruza un gran vacío rojo de parte a parte. En los márgenes asoman otras mezclas anteriores. Parece como si durante los últimos años de su vida, Rothko hubiera estado obsesionado por conseguir un único es­pacio y una unidad de color. El trágico fin del artista podría expresar la inútil voluntad y el anhelo humanos por unir dos mundos separa­dos.


Las pinturas oscuras de Mark Rothko pueden ser entendidas como la representación sensible de un conocimiento extático que ha puesto entre paréntesis el mundo objetivo. Estas pinturas abstractas conducen al alma a contemplarse en el abismo desnudo de su identi­dad y plantean a la teoría del arte la posibilidad de considerar la expe­riencia estética a partir de la recepción de lo inefable, de la imagen absolutamente inteligible y separada; aquello que en el contexto del neoplatonismo cristiano se conoce como la “tiniebla mística” de Dio­nisio Areopagita o la “noche oscura” de san Juan de la Cruz.

Zen, mística & abstracción

jueves, 27 de diciembre de 2007

Huella (III)

Titulo: Huella (Serie nº3)
Fotografía:
Digital

Año:
2006

Desde los autores que han señalado el aspecto indexado de la fotografía cabe destacar dos posturas diferentes; la primera, más moderna, es la que afirma que una fotografía se puede considerar, a la vez, un signo indéxico e icónico. En este grupo está Susan Soutan, quien dice: “…la fotografía no es sólo una imagen (como la pintura es una imagen), una interpretación de lo real; es también una huella, algo recortado directamente de lo real, como la huella de un pie o una máscara mortuoria(1). La autora pone al mismo nivel ambas características de signos, el segundo grupo, hay una actitud más radical, que defiende que la esencia de la fotografía es ser, en palabras de Barthes: “una emoción del referente(2), haber sido producida directamente por la realidad. Esta postura encuentra su expresión más radical en Bazín, quien sostiene que la imagen fotografiada comparte el ser del objeto fotografiado, “es” el objeto mismo.

Hemos visto que el signo indéxico trabaja en la proximidad; es capaz de evocar la contigüidad que tuvo con su referente. Según Bazin, la proximidades tal que se identifican imagen y objeto, se anula toda distancia; esto choca con la concepción habitual de lo real, ya que implica que todo aquello que crea alguna alteración en un medio físico deja así su esencia allí grabada. Llevando este razonamiento a su extremo, no podríamos nunca hablar de la existencia de cosas individuales; y, en el campo del arte, si la fotografía es el objeto que representa, el cuadro es el pincel que lo ha pintado, y el pintor y las circunstancias que lo han llevado a la composición de esa obra, y el aire de estudio, y los tubos de pintura…


(1) - S. Soutan, op. Cit. p. 154

(2) - R. Barthes, op. Cit. p. 142


"Huellas & Sombras"
(
Ignacio Pérez-Jofre
©)


Ver otra obra de la misma serie - (click sobre el número): 1 - 2

domingo, 23 de diciembre de 2007

Deleuze


Singularidad, multiplicidad en el deseo.
Construir en un individuo en una amalgama, construyendo nuestros deseos.
Corte / Acople
El deseo es una energía en flujos; no es un cuerpo, es una energía. Discurre y transmite en acople entre los órganos formando máquinas deseantes.
Deseo circular en las conexiones – es necesario los cortes.
Maquina deseante: madre – bebe.
La boca hambrienta que se acopla al pezón.
Es necesaria la separación. Existe la multiplicidad de máquina que se desprende.
El corte es definitivo. Si no existiese corte, la máquina es una representación que puede ser mortal.
Si se quedase pegado se fosilizaría.
El imperio de los sentidos” - (1976)
El acople de carácter sexual, es incapaz de hacer un corte.
El deseo se petrifica en la locura.
Con las adicciones se vuelve traumática.
El fantasma deseante es siempre grupal” – “El niño desea más que lo que otro desea” (D)
El objeto más deseado es el que desea más el deseo.
Plegar todo ese flujo en la masa social, molarizalo o encontrar una salida. Crear, revolucionar, transgredir con el deseo de volver molecular.
Lo molecular casi nunca es individual, es fragmentaria; trabaja por flujos.
Existen órganos de masas colectivas que no estén atrapadas en la molarización.
Hicieron que el deseo sea penetrable y tuviese salida.
No toda codificación es molar, codificante.
El deseo en sus líneas de fuga, codifica artísticamente.
El deseo de mantener relaciones sexuales (…)

Plusvalía de códigos
: cuando una máquina deseante captura para otro código, un código para otra máquina.
Código de fecundar, captura el deseo del insecto engañando al insecto y retoma su vuelo que se ha convertido en un aparato.
El límite es el cuerpo sin órganos.
La sociedad está codificada, (todo territorio del deseo) se produce “Socius”: (cuerpo pleno)
Todos los órganos están codificados en; es un cuerpo social marcado por el poder.
El Socius: es cuando todo está codificado.
El Socius: es capitalista, todo calificado para el consumo. Triturar el deseo en codificaciones de consumo.
Tratar que el deseo:
Desterritorializar, abrirse caminos de fuga. Hay que ejercer lo inédito.
Como?
Intentar liberar nuestros deseos sin codificarlos, sin forma ni función.
La boca que habla; pensamos en la boca que habla por primera vez. Es desterritorializada del mero comer.
Esta es una apertura para territorios en el lenguaje.
La boca que poetizó: una nueva línea de fuga.

Tres grandes Socius: (el de la tierra; despótico y capital). De molarización total.
El cuerpo de la tierra, leyes no escrita sino por medio de tabúes, hábitos.
Socius de la tierra:
Marca sus leyes sobre los cuerpos de los ciudadanos. Se marca en el cuerpo. Lo recuerda al reo.
Socius despótico:
Forma de gobierno totalitarias. Está escrita en papeles. Todos son de valores. Es incapaz de saber su deuda.
Socius del capital: sociedades contemporáneas; privatizaciones del deseo. El asqueroso deseo; retracción del deseo al Edipo.
La sociedad capitalista está reducido al núcleo de la pareja o la familia.
El psicoanálisis ayudado al capitalismo.
La ley del deseo se rompe por las grietas; crear, revolucionar.
El invento puro y duro del capital es el consumo. El deseo se homogeniza, se ha encerrado en el papel moneda.Esta sociedad genera enfermedades, viven patológicamente.
El cuerpo de la tierra genera pervertidos; hace otros recorridos.
Cuerpo pleito genera la psicología paranóica.
La sociedad capitalista engendra psicosis esquizofrénicos.
Gran categoría abstracta es la categoría del consumo. Hay que consumir (sea lo que sea).
Siempre habrá flujos que escape del capitalismo. Se sitúa en los márgenes del Socius.
La máquina molarizante está siempre al acecho.

Idea de nomadismo: resiste el carácter nomadico del deseo porque hay flujos. Hay pulsión de máquinas
El sujeto se construye en lo molar y lo molecular. El deseo es nómada; es pura potencia.
Cuando el deseo es nómada pasa a la conciencia; establece puntos de conexión.
Hacemos el amor con infinitas máquinas” (D)
Nuestro deseo proviene de una multiplicidad.

Click en el número para leer la charla del día anterior: 1