lunes, 20 de mayo de 2013

Love is in the Air



Una historia de amor...


..detrás se proyecta hacia el tibio aliento de una pareja en una fría noche de febrero.



Producida y dirigida por: Wriggles & Robins
Un agradecimiento: Fallon London, TVF & Albert (el perro)

jueves, 16 de mayo de 2013

Obscure Nº 7

Music from the Penguin Ca (1976)


Music From The Penguin Cafe fue el primer álbum de  the Penguin Cafe Orchestra y fue grabado entre 1974 y 1976 y aparecido en 1976. El cartel de gran parte del álbum consistió en el original Penguin Cafe Quartet: Simon Jeffes (guitarra eléctrica), Helen Leibmann (Chelo), Steve Nye (piano eléctrico) y Gavyn Wright (violín). Pistas 2 fue realizada por el conjunto "Zopf", que incluía a los miembros del Cuarteto, así como Neil Rennie (ukelele) y Emily Young (voz). Posteriores reediciones erróneamente han figuran las piezas como si fueran movimientos de una suite titulada "Zopf", en lugar de ser realizados por ellos.
          
El productor ejecutivo del álbum fue Brian Eno, que lanzó este álbum en su sello
experimental Obscure label, con número de catálogo "Obscure 7". La portada original fue por John Bonis. La reedición de pintura de la cubierta era de Emily Young. El álbum fue lanzado más tarde en CD por E.G. Records en 1991 y más tarde en forma remasterizada en 2006 - ambos con la tapa de la reedición en lugar de la original.



Compuesto por: Giles Farnaby
Neil Rennie: Ukelele.
Simon Jeffes: Bajo, ukelele, Piano eléctrico, percusión, voz, armónica [Cheng] efectos [Ring Modulator]
Helen Liebmann: Violonchelo.
Compuesto por: Wright * (pistas: A1, B1 a B3), Liebmann * (pistas: A1, B1 a B3), Jeffes *, Nye.
Simon Jeffes: Guitarra eléctrica.
Steve Nye: Piano eléctrico, ingeniero.
Productor Ejecutivo: Brian Eno.
Letra de: Neil Rennie.
Mezclado por: Steve Nye.
Intérprete: Penguin Café Orchestra*, Penguin Café Cuarteto*
Productor: Simon Jeffes, Steve Nye
Gavin Wright: Violín.
Voz: Emily Young.
Grabado en el lugar entre 1974-1976

miércoles, 15 de mayo de 2013

El Gobierno de sí y de los otros (2º Hora)

Michel Foucault 
Curso en el Collège de France 
Ciclo lectivo (1982-1983)


Clase del 5 de enero de 1983
Segunda hora (Parte: 2-2)

 Podríamos decir otro tanto con respecto al segundo ejemplo, que es el del Seelsorger, el del Geurissen. La Crítica de la razón práctica nos enseñará que no debemos hacer depender nuestro deber de nuestro destino ulterior, y al mismo tiempo hay que comprender que debemos utilizar nuestra conciencia para determinar nuestra conducta. También aquí la complementariedad se marca con mucha facilidad, toda vez que, cuando procuramos que nuestro deber dependa no de la forma pura del imperativo, sino de lo que suponemos nuestro destino ulterior, confiamos la detetm i nación de nuestra conducta, no a nosotros mismos, lo cual significaría ser mayores de edad, sino a un Seelsorger, un Seehorger que bien puede ser útii en unos cuantos casos, pero que no debe ser el principio mismo de nuestra voluntad. Y llegará a ser el principio de nuestra voluntad si procuramos, justamente, fundar nuestra conducta moral en lo que debe ser nuestro destino ulterior. Así, vemos esbozarse de una manera que me parece bastante clara, aunque sea discreta, la relación entre la limitación que debemos imponer a la reflexión crítica y la autonomización por el proceso de la Aufklärung. Salir de la minoría de edad y ejercer la actividad crítica son, a mi juicio, dos operaciones que están ligadas, y cuyo vínculo se deja ver en esos tres ejemplos o, en todo caso, en los dos primeros de esos tres ejemplos.

Ese lazo de pertenencia entre la crítica y la
Aufklärung-lazo implícito, entonces— no se formula, pero tengo la impresión de que podríamos encontrar sus efectos y algo así como sus ecos a trave's de todo el texto. [En] la insistencia, por ejemplo, que Kant pone en mostrar que el estado de minoría de edad no se debe a nadie más que al hombre mismo, tenemos, creo, algo que hace eco y responde en términos empíricos, por decirlo así, a lo que la crítica trataba de analizar cuando no se daba en modo alguno por objeto la refutación de los errores transmitidos, inculcados y creídos, sino que se daba el proyecto de mostrar cómo y por qué razones pueden nacer necesariamente las ilusiones que nos hacemos. De la misma manera, cuando Kant dice en su texto sobre la Aufklärung que los hombres son responsables de su propio estado de minoría de edad -a tal punto que, si se liberaran, y cuando de algún modo se los liberara autoritariamente de su Gángelwagen (del andador que los guía como si fueran niños), bien, en ese caso tendrían miedo de desplomarse, no serían capaces de caminar y de salvar siquiera las zanjas más fáciles, y caerían-, me parece que tenemos algo parecido a la imagen simétrica e inversa del famoso vuelo de la razón que, al ir más allá de sus límites, ni siquiera sabe que no habrá atmósfera alguna para sostenerla. Sea como fuere, el sistema de ecos entre la Críticay este análisis de la actualidad de la Aufklärung astante claro en el texto. Discreto, pero claro.

Pase lo que pasare con esas relaciones entre crítica y
Aufklärung, cteo que, de manera general, de todo el comienzo del texto puede retenerse, en primer lugar, que la minoría de edad de la que la Aujklarung debe hacernos salir se define por una relación entre el uso que damos o podríamos dar a nuestra razón y la dirección (la Leitung) de los otros. Gobierno de sí, gobierno de los otros: el estado de minoría de edad se caracteriza sin duda en esa relación, esa relación viciada. Segundo, la sobreimposición de la dirección de los otros al uso que podríamos y deberíamos dar a nuestro propio Ventando Gewissen, etc., ¿a qué* se debe? No se debe a la violencia de una autoridad: se debe simplemente a nosotros mismos, a cietta relación con nosotros mismos. Y Kant catactetiza esa relación con nosotros mismos con palabras que toma de] registro de la moral. Dice "pereza", dice "cobardía" [Faulheit, Feigbeit]. Y creo que con ello —habría que estudiarlo un poco más— no apunta a defectos morales, sino, en sustancia, a una especie de déficit en la telación de autonomía consigo mismo. La pereza y la cobatdía son las que nos llevan a no otorgarnos la decisión, la fuerza y el coraje de tener con nosotros mismos la relación de autonomía que nos permita setvirnos de nuestra razón y nuestra moral. Y por consiguiente, lo que la Aufklärung deberá hacer, lo que está haciendo, es justamente redistribuir las relaciones entre gobierno de sí y gobierno de los otros. Según Kant, ¿de qué manera se está produciendo esa redistribución del gobierno de sí y el gobierno de los otros? ¿Cómo se produce y cómo es preciso que se produzca, puesto que estamos a la vez en el orden de la descripción y en el orden de la presctipción?

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Pues bien, en ese punto el texto se modifica de manera bastante curiosa. En primer lugar, Kant establece que los individuos son incapaces por sí solos de salir de su estado de minoría de edad. ¿Y por qué son incapaces de hacerlo? Exactamente por las mismas razones que se aducen y que explican por qué nos encontramos en estado de minoría de edad y por qué los hombres mismos son responsables de su estado de minoría de edad. Es porque son cobardes, porque son perezosos; por su propio pavor. Insistamos, aun liberados de sus vínculos, aun liberados de lo que los retiene, aun liberados de esta autoridad, pues bien, no tomarían a su cargo la decisión de caminar por sus propios medios y caerían, no porque los obstáculos sean insalvables, sino porque tendrían miedo. Nos encontramos en un estado de minoría de edad porque somos cobardes y perezosos, y no podemos salir de dicho estado de minoría de edad precisamente porque somos cobardes y perezosos.

Ahora, la segunda hipótesis mencionada por Kant: si los hombres no son capaces de salir por sí solos de su estado de minoría de edad, ¿hay individuos que, en virtud de su autoridad, de su acción propia sobre los otros, tengan la capacidad de liberarlos de él? Y Kant se refiere a hombres que piensen por sí mismos, es decir que hayan escapado efectivamente y a título individual de esa pereza y esa cobardía y que, al pensar por sí mismos, conquisten sobre tos otros la autoridad que éstos precisamente reclaman. Y por lo tanto es esa gente la que, con cortesía —decía Kant irónicamente un poco antes-, se adueña de la dirección de los otros. Pero, cuando se adueñan de la dirección de los otros sobre la base de su autonomía, algunos de esos individuos, al tomar conciencia de su propio valor y, también, "de la vocación [Beruf] de cada hombre de pensar por sí mismo", deciden cumplir el papel de liberadores de los demás. En consecuencia, piensan por sí mismos y se apoyan en esa autonomía para tomar la autoridad sobre los otros. Pero se valen de tal manera de esa autoridad sobre los otros, que en cierto modo la conciencia de su propio valor se difunde y llega a .ser la constatación y la afirmación de la voluntad de cada hombre de actuar como ellos, es decir pensar por [sí] mismo. Ahora bien, dice Kant, esos individuos que son algo así como jefes espirituales o políticos de los otros no son capaces, en realidad, de hacer salir a la humanidad de su minoría de edad. ¿Y por qué no son capaces? Pues bien, precisamente porque han comenzado por poner a los otros bajo su propia autoridad, de tal modo que esos otros, así acostumbrados al yugo, no toleran Ja libertad y la liberación que se les otorga. Y fuerzan, obligan a los mismos que quieren liberarlos porque se han liberado a sí mismos, a volver al yugo, a someterse a ese yugo que ellos aceptan por cobardía, por pereza, ese yugo que han aceptado del otro y al que ahora quieren llevar a éste. Por consiguiente, agrega Kant, la ley de todas las revoluciones -recordemos que el texto data de 1784- es que quienes las hacen vuelven a caer necesariamente bajo el yugo de aquellos que han querido liberarlos.

Entonces, como no son Jos hombres mismos, como no son algunos de los hombres quienes van a llevar a cabo ese proceso de salida, de transformación del estado de minoría de edad en un estado de mayoría de edad, pues bien, dice Kant, para ver cómo debe efectuarse la Aujklarung, la liberación, la salida del estado de minoría de edad, hay que ver cómo funciona exactamente éste. Y señala que el estado de minoría de edad se caracteriza en cierto modo por la constitución de dos pares indebidos e ilegítimos: [primero,] el par entre la obediencia y la ausencia de razonamiento, y segundo, el par, o al menos la confusión entre dos cosas que deben distinguirse: lo privado y lo público.

Para empezar, el primer par es el siguiente. En las sociedades que conocemos, se admite —así lo quieren hacer creer quienes gobiernan, pero es también lo que cteen los gobernados, por cobardía y pereza- que sólo puede haber obediencia cuando hay ausencia de razonamiento. Y Kant da tres ejemplos: el de los oficiales que dicen a sus soldados: no razonen, obedezcan; el del sacerdote que dice a los fieles: no razonen, crean, y el del funcionario fiscal que dice: no razonen, paguen. La palabra, el término utilizado, es Rasonnieren, que, como saben, tiene en las Criticas, y sobre todo en la Crítica de la razón pura, un sentido bastante particular de "raciocinio", pero que hay que tomar aquí en la acepción de "utilizar la facultad de razonar". Entonces, en esa estructura del estado de minoría de edad, tenemos el parentesco de la obediencia y la taita del Rasonnieren, del uso de la facultad de razonar. Y, dice Kant, de hecho sólo hay un ser en el mundo —no dice cuál—, un "maestro en el mundo" que sea capaz de decir: razonad tanto como queráis, pero obedeced. Se suscita así, desde luego, la cuestión de saber quie'n es ese maestro, ese único maestro que, en el mundo, dice: razonad tanto como queráis, pero obedeced. ¿Es Dios, es la razón misma, es el rey de Prusia? Verán que, sin lugar a dudas, no es el primero, es un poco la segunda y sobre todo el tercero.

Segundo par que caracteriza el estado de minoría de edad, el constituido por los ámbitos de lo privado y lo público, Privaty Publikum (ese famoso público del que hablábamos hace un rato). Pero aquí hay que prestar mucha atención. Cuando Kant distingue lo que es privado de lo que es público, no se refiere en modo alguno o, en todo caso, no se refiere principalmente a dos ámbitos de actividad, uno que sea público por una serie de razones y otro que sea privado por las razones inversas. No aplica la caracterización de "privado" a un ámbito de cosas, sino a determinado uso, un uso, justamente, de las facultades que nos son propias. Y lo que llama "público" no es tanto un dominio preciso de cosas o actividades como cierta manera de hacer actuar y hacer uso de ésas, nuestras facultades.

¿Qué significa el uso privado de las facultades? ¿En dónde hacemos ese uso que Kant llama uso privado de las facultades? Pues bien, en nuestra actividad profesional, en nuestra actividad pública, cuando somos funcionarios, cuando somos los elementos de una sociedad o un gobierno cuyos principios y objetivos son los del bien colectivo. En otras palabras —y aquí hay, si se quiere, una pequeña astucia o, en fin, un pequeño desfase con respecto a los usos que damos a estos mismos términos—, lo que él llama privado es en suma lo que nosotros denominaríamos público o, en todo caso, profesional. ¿Y por qué lo llama privado? Por la simple razón siguiente. En todas esas formas de actividad, en ese uso que hacemos de nuestras facultades cuando somos funcionarios, cuando pertenecemos a una institución, un cuerpo político, ¿qué somos? Somos sencillamente, dice Kant, "las piezas de una máquina". Somos las piezas de una máquina, situadas en un lugar dado, [con] cierto papel preciso que cumplir, mientras que otras piezas de la máquina tienen que desempeñar otros papeles. Y en esa medida, no funcionamos como sujeto universal sino como individuos. Tenemos que hacer un uso particular y preciso de nuestra facultad dentro de un conjunto que, por su parte, está encargado de una función global y colectiva. Eso es el uso privado.

En cuanto al uso público, ¿qué es? Es justamente el uso que damos a nuestro entendimiento y nuestras facultades cuando nos situamos en un elemento universal, cuando podemos aparecer como sujetos universales. Ahora bien, es evidente que ninguna actividad política, ninguna función administrativa, ninguna forma de práctica económica nos ponen en esa situación de sujetos universales. ¿En qué momento nos constituimos como sujetos universales? Pues bien, cuando, como sujetos racionales, nos dirigimos al conjunto de los seres racionales. Y entonces, en esa actividad que es precisamente y por excelencia la del escritor que se dirige al lector, en ese momento, encontramos una dimensión de lo público que es al mismo tiempo la dimensión de lo universal. O, mejor, encontramos una dimensión de lo universal, y el uso que a la sazón damos a nuestro entendimiento puede y debe ser un uso público.

Por consiguiente, ahora puede verse en qué consiste la minoría de edad y en qué va a consistir la salida de ésta. Hay minoría de edad cada vez que hacemos coincidir, cada vez que superponemos el principio de la obediencia —confundido con el no razonar— y no sólo, por supuesto, el uso privado, sino también el uso público de nuestro entendimiento. Cuando obedecer se confunde con no razonar y cuando, en esa confusión del obedecer y eí no razonar, avasallamos lo que debe ser el uso público y universal de nuestro entendimiento, hay minoría de edad. En cambio, habrá mayoría de edad cuando se haya restablecido de alguna manera la justa articulación entre esos dos pares: cuando la obediencia bien separada del Rüsonnieren (utilizar la razón) valga total y absolutamente y sin ninguna condición en el uso privado (es decir cuando obedezcamos en cuanto ciudadanos, en cuanto runcionarios, en cuanto soldados, en cuanto miembros de una comunidad religiosa, etc.) y cuando, por otro lado, el Rüsonnieren (el uso de la razón) se haga en la dimensión de lo universal, es decir en la apertura a un público con respecto al cual no haya ninguna obligación o, más bien, ninguna relación de obediencia ni de auroridad. En la minoría de edad obedecemos de todas formas, sea en el uso privado o en el uso público, y por lo tanto no razonamos. En la mayoría de edad, disociamos razonamiento y obediencia. Se hace valer la obediencia en el uso privado y la libertad total y absoluta de razonamiento en el uso público. Como se darán cuenta, tenemos aquí la definición de lo que es la Aujklarung. Y podrán ver que la Aufklärung exactamente —Kant lo dice— lo contrario de la "tolerancia" En electo, ¿qué es la tolerancia? Y bien, la tolerancia es precisamente lo que excluye el razonamiento, la discusión, la libertad de pensar en su forma pública, y sólo los acepta -y los tolera- en lo que es el uso personal, privado y oculto. La Aufklärung, por el contrario, será lo que va a dar a la libertad la dimensión de la mayor publicidad en la forma de lo universal, y ya sólo mantendrá la obediencia en ese papel privado, digamos ese papel particular dentro del cuerpo social.

En eso debe consistir entonces el proceso de la Aufklärung, el nuevo reparto, la nueva distribución del gobierno de sí y el gobierno de los otros. Ahora bien, ¿cómo se hará esta operación, quién será su agente? Ese es el aspecto en que, por decirlo de algún modo, el texto se da vuelta, y lo hace de manera tal que, hasta cierto punto, la mayor parte de los principios en los que ha apoyado su análisis se ponen en cuestión, y en alguna medida esto exige, designa el lugar posible del texto sobre la revolución. En efecto, dice Kant, ¿cómo se lleva a cabo la Ausgang\ Esa Ausgang, esa salida, está cumpliéndose; ¿en qué punto nos encontramos? ¿Cuál es, en el proceso de la salida, el punto actual? Y Kant da a esta pregunta una respuesta que es absolutamente tautológica y no dice nada más que la pregunta; dice: estamos "en marcha hacia la Ilustración". Para ser más precisos, el texto alemán dice: estamos en el período, el Zeitalter, la era de la Aufklärung. A la pregunta: ¿Qué es la Aufklärung y dónde nos encontramos en el proceso correspondiente?", Kant se conforma con responder: nos encontramos en la era de la Aufklärung.

Pero, en realidad, para dar a esa pregunta un contenido semejante, Kant apela a una serie de elementos, que son heterogéneos entre sí y, una vez más, ponen en tela de juicio el juego mismo de su análisis. En primer lugar dice: actualmente hay signos anunciadores de ese proceso de liberación, y esos signos muestran la supresión de "obstáculos" que hasta ahora se oponían a que el hombre hiciese uso de su razón. Ahora bien, sabemos que no hay obstáculos a que el hombre haga uso de su razón, puesto que es él mismo, debido a su cobardía y su pereza, quien no la utiliza. Resulta, entonces, que Kant destaca la existencia de esos obstáculos. En segundo lugar, luego de decir y mostrar de manera bastante exhaustiva que no puede haber un agente o agentes individuales de esa liberación, hace tomar parte justamente al rey de Prusia. Hace tomar parte a Federico de Prusia, acerca de quien dice que —y en este aspecto Federico es un agente, es el agente mismo de la Aufklärung— no ha prescrito nada en materia de religión. En ese ámbito —como también en el de las ciencias y las artes, aunque, dice Kant, que tiene que zanjar un problema preciso con la legislación religiosa, en ese ámbito la cosa plantea pocos problemas y es relativamente simple—, en el ámbito de la religión, entonces, donde hay muchos más peligros, Federico de Prusia, a diferencia de su sucesor, no ha prescrito nada. Sin embargo, por otro lado, ha asegurado la "tranquilidad pública" de su Estado gracias a un ejército fuerte y "bien disciplinado". Y en esa libertad total de entablar la discusión religiosa, acompañada del establecimiento de un ejército fuerte encargado de velar por la tranquilidad pública, tenemos exactamente, debido a la decisión misma de Federico y su manera de gobernar, el ajuste entre un gobierno de sí que se dé en la forma de lo universal (como discusión pública, razonamiento público y uso público del entendimiento) y, por otro lado, lo que va a ser la obediencia, a la cual estarán obligados todos los que formen pane de una sociedad dada, un Estado dado, una administración dada. Federico de Prusia es la figura misma de la Aufklärung, el agente esencial de la Aufklärung, ese agente de la Aufklärung que redistribuye como se debe el juego entre obediencia y uso privado, universalidad y uso público. Por último —y aquí termina el texto de Kant—, éste menciona, luego de ese papel de Federico de Prusia como agente de la Aufklärung, una suerte de pacto que es una tercera manera de poner en tela de juicio lo que acaba de decir. Lo ha puesto en tela de juicio al decir que hay obstáculos que se suprimen. Ha puesto en tela de juicio su propio análisis al hacer desempeñar un papel individual a Federico de Prusia. Y ahora, en la conclusión, pone en tela de juicio el reparto exacto que hacía entre lo que es discusión pública y uso autónomo del entendimiento, por una parte, y obediencia y uso privado, por otro. Menciona lo que considera, lo que llama efectos benéficos de esa apertura de una dimensión pública por el uso de la razón. Y dice —en un texto que, por otra parte, es bastante oscuro, pero creo que se lo puede interpretar así— que al permitir el mayor desarrollo posible de esa libertad pública de pensar, al abrir por consiguiente la dimensión libre y autónoma de lo universal al uso del entendimiento, este entendimiento va a mostrar, de manera cada vez más clara y evidente, que la necesidad de obedecer se impone en el orden de la sociedad civil. Cuanta más libertad dejemos al pensamiento, más seguros estaremos de que el espíritu del pueblo se formará en la obediencia. Y de ese modo vemos perfilarse una transferencia de beneficio político del uso libre de la razón al ámbito de la obediencia privada.

Sin duda pueden advertir que esas tres soluciones o, mejor, esas tres definiciones del proceso de la Aujklürung se desplazan y hasta cierto punto contradicen, cuestionan el conjunto del análisis. La molestia manifiestamente sentida por Kant al recurrir al rey de Prusia como agente de la Aufklärung explica -en parte, claro está- el hecho de que el agente de la Aufklärung, el proceso mismo de la Aufklärung, se transfiera, en el texto del que les hablaba la hora anterior -el texto de 1798-, a la revolución. O, más exactamente, no del todo a la revolución, sino a ese fenómeno general que se produce en torno de ella, y que va a ser el entusiasmo revolucionario. El entusiasmo revolucionario como agente de la Aufklärung en el texto de 1798 el sustituto o el sucesor de lo que era el rey de Prusia en el texto de 1784.
Y bien, detengámonos aquí por hoy. A partir de la vez que viene retomaré, pero en una escala muy distinta, con muy otras referencias históricas y documentos muy diferentes, el problema del gobierno de sí y de los otros. Sólo quería indicarles que, en la historia de la filosofía moderna, fue Kant quien introdujo ese tipo de problemática concerniente al análisis de la actualidad.




Publicación anterior:
- Primera hora 1/2
- Primera hora 2/2
- Segunda hora 1/2

Michel Foucault: El gobierno de si y fe los otros

domingo, 12 de mayo de 2013

The book of hours and constellations

Eugen Gomringer
Something Else? 


Prensa1968



Editado por: Jerome Rothenberg.  
Edición facsímil editado y redactado por: Lucia della Paolera.  
Diseñado por: Irina Cocimarov.

miércoles, 8 de mayo de 2013

RCA Electronic music synthesizer

En 1955, RCA dio a conocer su Electronic Music Synthesizer
..comenzó una nueva era en la historia de la música..


Desarrollado en el centro de investigación de RCA David Sarnoff (cerca de Princeton, NJ), fue una idea de Harry Olson (de pie) y Herbert Belar. Olson fue también el diseñador de un número de micrófonos de RCA.

Este sistema enorme y difícil de manejar era controlado por un rollo de papel perforado, similar a un rollo de piano. Un teclado fue utilizado para perforar el rollo (Olson tiene su dedo en él). Cada nota debía ser descrito individualmente por un número de parámetros (frecuencia, volumen, sobres, etc.) La salida se alimentó a las máquinas de grabación de disco, que almacenan los resultados en discos prelacado. 

Programación esta máquina debe haber sido un proceso laborioso y lento, pero llamó la atención de los pioneros de la música electrónica como Milton Babbit. Una versión más avanzada de este sistema se convirtió en la base del centro de música electrónica de Columbia Princeton en 1957, ubicado en la Universidad de Princeton.



1- The Synthesis of Music: The Physical characteristics of musical sounds - (7:13)
2- The Synthesis of Music: Synthesis by Parts [Part 1] - (5:55)
3- The Synthesis of Music: Synthesis by Parts [Part 2] - (4:37)
4- Excerpts from Musical Selections [Part 1] - (6:05)
5- Excerpts from Musical Selections [Part 2] - (3:28)
6- Complete Selections: Bach `fugue Nº. 2, Brahms Hungarian Dance Nº 1 - (4:47)
7- Complete Selections: Oh Holy Night (Adam), Home Sweet Home [Bishop]-  (6:42)
8- Complete Selections: Stephen Foster Medley, Nola (Arndt), Blue Skies [Berlin] - (7:49)

Como parte de este desarrollo, RCA emitió un box set de cuatro discos de juego extendido de 45 RPM, con un folleto descriptivo. Arriba se muestra la tapa. También fue publicado como un LP de 12 pulgadas con el mismo diseño de la portada. Esto no pudo haber sido un lanzamiento comercial (nota la designación "experimental"), o si era, vio una distribución muy limitada.

- Un diagrama de bloques del sintetizador RCA:


Recursos: uv201

domingo, 5 de mayo de 2013

Artavazd Peleshian

Earth of People (1966)

Earth of People (Mardkants Yerkire, 1966) es la segunda película de estudiantes que Pelechian hizo mientras estudiaba en el prestigioso instituto VGIK y ya, se nota el sello author's.


Early muestra imágenes del hombre masivas que elaboran estructuras - puentes, ferrocarriles y rascacielos. Como el título torcido comienza a hacer sentido, Peleshian comienza mostrándonos las manos humanas, los seres humanos en el trabajo y el mundo se está construyendo por los seres humanos. Vemos gente de todos los médicos de profesión, ingenieros, trabajadores y científicos con su rutina robot como la banda sonora de repente deja de darnos cuenta convencional y comienza reuniendo la más extravagante de sonidos mecánicos.

(Play video)
 
No es de extrañar, la película se abre y se cierra con la imagen de una estatua de thinker's. La película es simétrica, como serían sus últimas obras, con imágenes que reflejan a lo largo del centro de la película y la banda sonora.

sábado, 4 de mayo de 2013

Abadia cistercenca de Waldsassen

Alt Palatinat

La Abadía fue fundada en 1133 y cerrada por primera vez en 1556. En 1661 se vuelve a abrir el monasterio y se construye de cero la biblioteca, las obras se finalizarán en 1687.







Entre los años 1724 y 1726 el escultor Karl Stilp encarga de cortar las esculturas y se pintan también el techo con imágenes de San Bernardo de Claraval. En 1803 el monasterio cierra por segunda vez, haciéndose un inventario de unos doce mil volúmenes. En 1863 reabre como monasterio femenino y la biblioteca actualmente dispone de unos dos mil volúmenes.

Fuente: llibrevell

miércoles, 1 de mayo de 2013

Territorios del Arte Contemporáneo # 37

Estéticas (Romanticismo)


Un análisis de la Estética del Romanticismo y el papel de la libertad en la creación artística. Una época donde el artista también se concibe como pensador que gira en torno al arte, al cual lo pone como referencia y como órgano que nos puede rescatar del desarraigo del hombre con la naturaleza.

sábado, 27 de abril de 2013

El mundo de Dau al Set

 Todo lo que sucedió en 1948 acerca del Dau al Set, es ya un hecho histórico..


En este recorrido por la revista Dau al Set y otros aspectos de su mundo, nos llevan de la mano excelentes
testigos y especialistas que han escrito para esta ocasión los textos que acompañan este catálogo
Por supuesto estos artistas no fueron los únicos en entender que el mundo y sobre todo su visión había cambiado. Son hijos de su tiempo y producto de una sociedad, pero todos les debemos que en lugar de seguir los caminos menos difíciles de las existencias corrientes, se decidieran por una vida complicada y llena de obstáculos, en un país completamente aislado y atrasado. Esta decisión nos ayudó entonces y todavía
ahora a salir del ostracismo de la vida diaria.


viernes, 26 de abril de 2013

Bartolomeo Manfredi (Parte: 2)

Barroco

(Ostiano, bautizado el 25 de agosto de 1582 – Roma, 12 de diciembre de 1622) fue un pintor italiano, miembro destacado de los caravagistas (seguidores de Michelangelo Merisi da Caravaggio) de principios del siglo XVII.


 
Bartolomeo, acusado de distribuir poemas injuriosos atacando al detestado rival de Caravaggio Baglione, había sido un criado.
Ciertamente el Bartolomeo Manfredi conocido por la Historia del Arte era un seguidor muy cercano del innovador estilo de Caravaggio, con su marcado claroscuro y su insistencia en el naturalismo, con un talento para narrar la historia a través de la expresión y el lenguaje corporal.



Manfredi fue un artista con éxito, capaz de mantener a su propio criado antes de alcanzar los treinta años de edad, «un hombre de apariencia distinguida y comportamiento refinado», según su biógrafo Giulio Mancini, aunque escasamente sociable. Construyó su carrera alrededor de pinturas de caballete para clientes privados, pero sus obras fueron ampliamente coleccionadas en el siglo XVII, y era considerado el igual de Caravaggio, o incluso superior. Su Marte regañando a Cupido ofrece una tentadora pista sobre un Caravaggio perdido: el maestro prometió una pintura sobre este tema a Mancini, pero otro de los patrones de Caravaggio, el cardenal Francesco María Del Monte, se lo llevó, y Mancini entonces encargó a Manfredi que le pintara otro para él, que se consideró la mejor obra de Manfredi.


- Manfredi murió en Roma en 1622.

lunes, 22 de abril de 2013

El Gobierno de sí y de los otros (2º Hora)

Michel Foucault 

Curso en el Collège de France 
Ciclo lectivo (1982-1983)


Clase del 5 de enero de 1983
Segunda hora (Parte: 1-2)

La idea de minoría de edad: ni impotencia natural ni privación autoritaria de derechos — Salida del estado de minoría de edad y ejercicio de la actividad crítica — La sombra de las tres Críticas — Dificultad de emancipación: pereza y cobardía; fracaso anunciado de los liberadores — Los resortes del estado de minoría de edad: superposición obediencia/ ausencia de razonamiento; confusión entre uso privado/uso público de la razón — Las inflexiones problemáticas del final del texto de Kant.

Luego de algunas palabras generales sobre este texto [concerniente a] la
Aufklärung, querría que iniciáramos un análisis un poco más preciso de, al menos, ciertos momentos importantes del texto. Hay toda una parte de éste que se refiere muy precisamente a problemas de legislación, y de legislación religiosa, que se planteaban en Prusia en ese momento, 1784, y que no voy a tocar. No es que no sean interesantes o significativos, pero habría que entrar en un trabajo de detalles y precisiones históricas del que -tengo que confesarlo sin más- no soy capaz. Por lo tanto, vamos a dejar eso a un lado. Me dedicaré, en cambio, a varios otros puntos teóricos.
Si les parece, leamos el texto, al menos su primer párrafo: "¿Qué es la Ilustración? Was ist Aufklärung? es la pregunta, y la respuesta es: la Ilustración es; Michel Foucault. La salida del hombre de su minoría de edad, de la que él mismo es responsable". Y en ese momento Kant precisa los dos elementos de su definición. Primero, minoría de edad, es decir "incapacidad de valerse del entendimiento sin la dirección de otro". Minoría de edad de la que [el hombre mismo, es responsable, porque "la causa de ello no radica en un defecto del entendimiento, sino en una falta de decisión y coraje para valerse de él [del entendimiento; Michel Foucault] sin la dirección de otro. Sapere aude!. Ten el coraje de valerte de tu entendimiento. Tal el lema de la Ilustración". Ése es entonces el primer párrafo.

Querría detenerme ante todo en la primera palabra que encomiarnos en la definición de la Ilustración, la palabra "salida" (Ausgang). Y al respecto, me gustaría hacer unas cuantas observaciones. Digamos, de manera muy esquemática, que en las especulaciones filosóficas sobre la historia, y Dios sabe lo numerosas que eran en el siglo XVIII, la designación del momento presente se hacía en general de tres maneras posibles. Una consistía en indicar cuál era la edad del mundo en la cual se encontraban por entonces, cierta edad del mundo que sería distinta de las otras en virtud de algún carácter propio o que estaría separada de ellas por algún acontecimiento dramático. Por ejemplo, ¿pertenecemos o no a una era de decadencia? Segundo, la designación del momento presente podía hacerse por referencia a un acontecimiento más o menos inminente, cuyos signos anunciadores podían advertirse: un estado de paz perpetua, como antaño el Imperio de los Últimos Días o la tercera edad del mundo. O bien el momento presente podía definirse como un momento de transición, pero un momento de transición por el cual se ingresaba a un estado estable, permanente y consumado. En suma, ése era el momento que describía por ejemplo Vico en el último capítulo de los Principes de la philosophie de l'histoire, que se titula "Ojeada al mundo político antiguo y moderno considerado en relación con las metas de la ciencia moderna".' Allí, Vico recuerda lo que ha definido como la marcha general de toda sociedad: aristocracia, luego libertad popular, luego monarquía. Al comienzo del capítulo recuerda que Cartago, Capua y Numancia no fueron capaces de recorrer ese camino hasta el final. 

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Que sólo Roma lo logró, en principio por un Estado en el cual dominaba la aristocracia, después la libertad republicana hasta Augusto y por último una monarquía que subsistió mientras fue posible resistir a las causas interiores y exteriores que destruyen ese tipo de Estados. Y bien, de la misma manera, dice Vico, estamos hoy en el umbral de ese sistema de una monarquía estable que se mantendrá mientras las causas interiores y exteriores no lo destruyan. "En nuestros días, la más completa civilización parece difundirse entre los pueblos, sometidos en su mayor parte a una pequeña cantidad de grandes monarcas." Y describe Europa como una suerte de figura compuesta en la cual hay gobiernos aristocráticos al norte, gobiernos populares en los cantones suizos y las Provincias Unidas, y algunas grandes monarquías que representan el modelo de Estado hacia el cual nos encaminamos. "Nuestra Europa brilla con una incomparable civilización; abunda en todos los bienes que hacen la felicidad de (a vida humana; en ella encontramos todos los gozos intelectuales y morales.' Ahora bien, es preciso advertir que lo que Kant designa como el momento de WAufkldrungno es ni una pertenencia, ni una inminencia, ni una consumación, y ni siquiera, para decirlo con exactitud, un pasaje, una transición de un estado a otro, lo cual, por lo demás, si bien se mira, siempre equivaldría en mayor o menor medida a definir sea una pertenencia, sea una inminencia, sea una consumación. Kant se limita a definir el momento presente como Ausgang, desenlace, salida, movimiento por el cual nos desprendemos de algo, sin que nada se diga del lugar hacia donde vamos.

Segunda observación: esa Ausgang, esa salida, es la salida del hombre, dice Kant, del estado de minoría de edad. Ahora bien, también en este caso se plantea un problema, a saber: ¿qué es ese hombre, qué es ese agente de la salida que es el hombre? Pero, para decirlo con mayor precisión, ¿se trata en verdad de un agente de la salida? En otras palabras, ¿se trata de un proceso activo o pasivo? Cuando el texto habla de "der Ausgang des Menschen", puede querer decir que, en efecto, el hombre, mediante un acto decisorio, se arranca del estado en el que se encontraba. También puede ser que esté contenido dentro de un proceso que lo desplaza y lo hace pasar del interior al exterior, de un estado a otro. Además, es obvio que no podemos dejar de preguntarnos qué es esc hombre que sale de tal modo. ¿Hay que entender la especie humana en cuanto especie? ¿Hay que leerlo como la sociedad humana en cuanto elemento universal dentro del cual se reúnen las diferentes razones individuales? ¿Se trata de ciertas sociedades humanas portadoras de esos valores? ¿Se trata de los individuos? ¿De qué individuos, etc.? "Salida del hombre", se limita a decir el texto.

Para terminar, la tercera observación, la tercera interrogación, va a referirse al final mismo del párrafo. En efecto, por un lado, si observamos el comienzo de éste, el comienzo de la definición, la Ilustración es "la salida del hombre de su minoría de edad, de la que él mismo es responsable". Y al leer el comienzo de ese párrafo, se tiene la impresión de que Kant designa un movimiento, un movimiento de salida, una separación que está efectuándose y que constituye precisamente el elemento significativo de nuestra actualidad. Ahora bien, resulta que, al final del párrafo, aparece un tipo muy distinto de discurso. Ya no un discurso de descripción, sino un discurso de prescripción. Kant ya no describe lo que pasa; dice "Sapere aude.'Ten el coraje de valerte de tu entendimiento. Tal el lema de la Ilustración". En fin, aunque digo que es una prescripción, la cosa es un poco más complicada. Kant utiliza la palabra Wahispruch, que es divisa, blasón. La Wahispruch es, en efecto, una máxima, un precepto, una orden que se imparte, que se imparte a los otros o a uno mismo, pero al mismo tiempo —y en este aspecto el ptecepto de la Wahispruch constituye divisa y blasón- es algo mediante lo cual uno se identifica y puede distinguirse de los otros. La utilización de una máxima como precepto es pues, a la vez, una orden y una marca distintiva. Como ven, todo esto hace que no sea fácil ni claro decir qué puede entender Kant al hablar de la Ilustración como "salida del hombre de su minoría de edad".

Estas son algunas cuestiones de conjunto. Tratemos ahora de entrar un poco más en el texto y ver cómo puede esa descripción ser a] mismo tiempo una prescripción, qué es ese hombre que debe salir, y en qué consiste la salida, pues tales son los tres interrogantes con que tropezamos de inmediato.

Primer punto que es menester dilucidar: ¿qué entiende Kant por ese estado de minoría de edad del que habla y del que dice que el hombre está saliendo, y del que señala asimismo que es preciso que el hombre salga, puesto que da a éste la orden de hacerlo? Primero, ese estado de minoría de edad no debe confundirse en ningún caso con un estado de impotencia natural. No es algo así como la infancia de la humanidad. Un poco más adelante, Kant emplea una expresión que los traductores franceses (hay dos versiones en francés) no tradujeron bien. Me refiero a la palabra alemana Gdngelwagen, que designa esa especie de cochecitos que se utilizaban en el siglo XVIII para ceñir a los niños: se los ponía en algo parecido a un trapecio con ruedas, que los hacía caminar. Kant dice que los hombres se encuentran actualmente en una suerte de Gdngelwagen (no se trata en modo alguno de las "angarillas" o el "corralito" que mencionan las traducciones), [lo cual] sugiere con claridad que el hombre está en un estado de infancia. Sin embargo, al comienzo del segundo párrafo, Kant dice que, en realidad, ese estado de minoría de edad en el cual se encuentra el hombre no es de ninguna manera una impotencia natural, toda vez que los hombres son, de hecho, perfectamente capaces de conducirse por sí solos. Tienen absoluta capacidad de hacerlo, y hay sencillamente algo —que será preciso determinar: un defecto, una carencia o una voluntad o cierta forma de voluntad- que hace que no sean capaces. Por lo tanto, no confundamos ese estado de minoría de edad con lo que algunos filósofos podían designar como el estado de infancia natural de una humanidad que no ha adquirido todavía los medios y las posibilidades de su autonomía.

Segundo, si en esta noción de minoría de edad no se trata de una impotencia natural, ;se trata de una noción jurídica o político-jurídica, referida al hecho de que los hombres se encuentran actualmente privados del ejercicio legítimo de sus derechos, en función de alguna circunstancia, sea que, en efecto, hayan renunciado por voluntad propia a éstos en un acto fundacional e inicial, sea porque se los haya despojado de ellos mediante algún ardid o alguna violencia? Pero también en este caso hay que señalar que Kant no habla de eso. Por otra parte, lo dice a las claras: si los hombres se encuentran en este estado de minoría de edad, si se ponen bajo la dirección de los otros, no es porque los otros se hayan adueñado del poder y ni siquiera porque éste se les haya confiado en un acto esencial, fundacional e instaurados Es, dice, porque los hombres no son capaces o no quieren conducirse a sí mismos, y porque otros se han prestado servicialmente a tomarlos bajo su conducción. Kant se refiere a un acto o, mejor, a una actitud, un modo de comportamiento, una forma de voluntad que es general y permanente y que no crea en absoluto un derecho, sino simplemente una especie de situación de hecho en la que, por complacencia y de alguna manera gracias a una cortesía ligeramente teñida de cálculo y astucia, pues bien, resulta que algunos han tomado la dirección de los demás. Pero lo que muestra de manera aun mucho más clara es que no se trata de la privación de un derecho, que no se trata de ningún modo de un estado de minoría de edad jurídica en el cual los hombres sean incapaces y estén privados de utilizar facultades que les son propias; son los ejemplos mismos que Kant da de ese estado de minoría de edad: "Si tengo un libro que me hace las veces de entendimiento", "si tengo un director de conciencia" (Kant emplea la palabra Seeborger) que me hace las veces de Gewissen (de conciencia moral), "si tengo un médico que decide mi régimen por mí", entonces "no es necesario que me afane". Y para él esto ejemplifica el estado de minoría de edad. Tomar un libro que hace las veces de entendimiento (Verstand), tomar un director que hace las veces de conciencia (Gewissen), tomar un médico que dicta la dieta: eso es lo que caracteriza, ejemplifica, manifiesta en concreto el significado de encontrarse en un estado de minoría de edad. Como podrán advertir, no se trata en absoluto de un estado de dependencia natural, no se trata de ninguna manera de una situación en la cual el individuo se vea privado de sus derechos a raí/, de una desposesión cualquiera (jurídica o política), y advertirán también que ni siquiera se trata de una forma de autoridad que el mismo Kant considere como ilegítima. Jamás consideró ilegítimo que hubiera libros o que se leyeran libros. Ni siquiera consideraba, sin duda, que tener un director de conciencia (un Seelsorger) fuera ilegítimo, y tampoco, desde luego, recurrir a un médico. Sin embargo, ¿dónde se situaba el estado de dependencia? En la manera como el individuo hacía jugar con respecto a sí mismo esas tres autoridades: la del libro, la del director de conciencia y la del médico; [en] la manera como el individuo sustituía su propio entendimiento por el libro, al que atribuía ese papel. La manera como, al hacer actuar su conciencia moral, la sustituía por la conciencia moral de un directot de conciencia que le decía qué había que hacer. Y, para terminar, cierta manera de valerse de su saber técnico en lo concerniente a su propia vida, de tal modo que sustituía lo que él mismo podía saber, decidir o prever acerca de ésta, por el saber que de ella tenía un médico.

Ahora bien, creo no exagerar la interpretación del texto si digo que, [debajo de] esos tres ejemplos en apariencia extraordinariamente anodinos y familiares (el libro, el director de conciencia, el médico), encontramos, claro, las tres Criticas. Por un lado, se plantea sin duda la cuestión del Verstané, en el segundo ejemplo, el del Seelsorger, advertimos el problema de la conciencia moral, y con el problema del médico, vemos al menos uno de los núcleos que van a constituir más adelante el ámbito propio de la Critica del juicio. Tres ejemplos concretos, tres ejemplos sin jerarquía tradicionalmente filosófica, jurídica o política bien notoria como son los del libro, el director de conciencia y el médico, pero pese a ello allí están las tres Críticas. Y me parece que, en consecuencia, es preciso leer ese análisis de la minoría de edad en función de las tres Críticas que están ahí, subyacentes e implícitas, en el texto.

Y entonces podrán ver cómo van a completarse, atraerse y hacerse mutuamente necesarios la empresa crítica y el proceso de la Aufklärung. En efecto, ¿qué es la Crítica de la razón pura si no lo que nos ensena a dar a nuestro Verstand (a nuestro entendimiento) el uso que es legítimo, es decir: dentro mismo de los límites de nuestra razón? Pero si es menester utilizar nuestro Verstand dentro de los límites mismos que muestra la analítica de la razón, pues bien, también es preciso que demos a nuestro entendimiento, concreta, personal e individualmente, un uso autónomo sin referirnos a la autoridad de un libro. Ahora bien, estas dos vertientes —la vertiente crítica y la vertiente Aufklärung, si se quiere, de la cuestión del Verstand (utilizar el Verstand sólo dentro de los límites legítimos, pero hacer un uso autónomo de nuestro propio Verstand)-, estas dos necesidades, estas dos obligaciones, estos dos principios, se responden uno a otro, no sólo bajo la forma de la complemcntariedad (no vayas más allá de los límites, pero da un uso autónomo a tu entendimiento), sino también en la medida en que, por desbordar los límites legítimos de la razón, nos vemos obligados a apelar a una autoridad que va a ponernos, justamente, en un estado de minoría de edad. Desbordar los límites críticos y ponerse bajo la autoridad de otro son las dos vertientes de aquello contra lo cual Kant se levanta en la Crítica, aquello de lo cual el proceso mismo de la Aufklärung debe liberarnos. De ese modo se designan, creo, al menos de manera velada, la reflexión crítica y el análisis de la Aufklárung o, mejor, la inserción de la crítica en el proceso histórico de la Aufklärung.



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